“Comencé a caminar con Ed porque consideré que tenía la responsabilidad de ayudar a ese loco a atravesar una región muy peligrosa, poblada de traficantes de drogas y de tribus hostiles”, comentó el trabajador forestal peruano Gadiel Cho Sánchez Rivera. “Pero, poco a poco, empezó a gustarme esa vida y Ed y yo nos hicimos buenos amigos” dijo el caminante peruano.
Desde su comienzo de la caminata, el inglés sufrió unas 50.000 picaduras de mosquito y un centenar de picaduras de avispas y fue víctima de ataques de víboras, escorpiones y anacondas.
Además fue acusado en dos ocasiones de asesinato y fue atacado por indígenas de Amazonia, según relata en su blog (http://www.walkingtheamazon.com/).