Es una buena solución ante una relación sin protección anticonceptiva cuando no se desea un embarazo, pero hay que usarla dentro de las primeras ocho a doce horas después de la relación. La pueden utilizar todas las mujeres, inclusive durante la lactancia
La píldora del día después es un excelente recurso de emergencia luego de una relación sexual sin protección anticonceptiva cuando no se desea un embarazo, ya que su efectividad -si es administrada dentro de las primeras ocho a doce horas- ronda el 95 por ciento. Naturalmente, no se puede dejar de insistir en el uso del preservativo de todos modos. Por un lado, la eficacia no es total y, por otro, la píldora no interviene contra las enfermedades de transmisión sexual. Además, el uso frecuente disminuye su efectividad.
La pastilla, que es de venta libre y se distribuye de manera gratuita en todos los hospitales públicos y centros de salud del país, consiste en una dosis elevada de levonorgestrel, una sola hormona con capacidad para alterar la capacitación del espermatozoide, lo que impide la fecundación del óvulo, por lo que los especialistas aseguran que no se trata de un método abortivo.
“Es un buen recurso cuando se es víctima de una relación sexual forzada o en aquellos casos en los que no hubo protección con preservativo o anticonceptivos”, explicó la doctora Ana Coll, especialista en ginecología y obstetricia.
La profesional, que es miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), sostuvo que “lo ideal es administrarla entre las ocho y las doce horas posteriores, ya que en este lapso se producen los mayores índices de efectividad”.
La llamada píldora del día después puede administrarse, no obstante, hasta las 72 horas de producido el coito, aunque su eficacia va disminuyendo con las horas, llegando al 55 por ciento.
Coll advirtió que “es importante tener en cuenta que una vez utilizada deben tomarse los recaudos necesarios ante una nueva relación sexual, ya que no puede ingerirse nuevamente hasta la próxima menstruación”.
Asimismo, aseguró que “se trata de una pastilla que no tiene contraindicaciones y puede ser administrada a cualquier mujer, incluidas aquellas que se encuentran en período de lactancia, ya que se trata de una dosis con carga hormonal baja y única”.
Por otra parte, la especialista hizo hincapié en que “se trata de un método que impide la concepción en un caso de emergencia, pero que no debe ser utilizado de manera regular” ya que su uso frecuente disminuye su eficacia, además de producir menstruaciones continuas entre ciclo y ciclo.
“Además -añadió- es importante remarcar que no protege contra enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/Sida o la hepatitis B”.
Para Coll, “se trata de una excelente opción en los casos de relaciones sexuales forzadas o violaciones, para evitar un embarazo no deseado por la víctima”.
La psicóloga y sexóloga Andrea Gómez, miembro del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM), también destacó que “la pastilla no es abortiva sino anticonceptiva”.
Gómez consideró que “este recurso es todavía poco conocido por las mujeres”, para señalar que a su alrededor “abundan los mitos que confunden sus indicaciones, utilidad y oportunidad de uso”.