El licenciado en Seguridad Pública, Luis Vicat, explicó que femicidios son cometidos por alguien que tiene algún tipo de relación con sus víctimas.

Tras el femicidio de Nancy Beatriz Videla, que dejó en shock a todo el país por la crudeza del caso, trascendió que, en Argentina, ocho de cada diez femicidas tienen algún tipo de relación, sentimental o no, con sus víctimas.

El dato fue dado a conocer a este medio por fuentes allegadas a observatorios de género y dio cuenta sobre la preocupante conexión que muchos de los femicidas tienen con sus víctimas.

Es que, según el licenciado en Seguridad Pública, Luis Vicat, muchas veces los femicidas tienen algún tipo de relación con sus víctimas, "no necesariamente sentimental, sino también laboral".

"El común denominador de estos casos es la obsesión. ¿Qué pasa? La obsesión obnubila, ocupa todas las instancias del conocimiento durante el día. Cuando alguien se obsesiona pierde la perspectiva en la realidad, entonces comienza a idealizar al ‘objeto’ de su deseo", comenzó Vicat en diálogo con Diario Popular.

Y continuó: "Generalmente hay tres etapas: la primera es el encandilamiento de la futura víctima, la segunda el intento de acercamiento y la tercera, cuando puede llegar a perder ese ‘objeto’ de deseo, ya sea porque no le da bolilla o porque se va".

"Entonces se desencadena toda una reacción que, de acuerdo a la labilidad o fortaleza de los frenos inhibitorios, va a hacer surgir o no esté tipo de delitos", afirmó al tiempo que agregó: "Muchas veces la frustración genera agresión. De allí la frase popular ‘serás mía o sino de nadie’, que define mejor este tipo de hechos".

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Asimismo, el especialista explicó que "estos crímenes son tan violentos porque la pulsión de frustración del victimario necesita de una vía de escape". "Esa vía de escape la encuentra en la víctima cuando la tiene a tiro. Cuando comienza a castigar a su víctima porque no hace lo que el victimario desea, básicamente someterse y pertenecerle, en ese momento se entra en un frenesí", lamentó.

Bajo esta línea, alegó que ese frenesí "equivale al momento sexual, un momento en el que se ataca al ‘objeto’ que no le es propio y lo destruye". "Para liberarlo necesita romperlo o destrozarlo", añadió.

El cuchillo como arma

Y expresó: "En muchos casos se usan armas punzantes, el cuchillo Tramontina es un claro ejemplo y se ha utilizado en muchísimos casos. Una vez que el femicida entra en un frenesí pierde la noción de la realidad, lo único que le queda claro es destruir el ‘objeto’ que se le negó. Eso es lo que explica la cantidad de puñaladas, martillazos, entre otros".

En tanto, Vicat insistió en que, "cuando la pasión obnubila y se transforma en obsesión, ahí estamos en un problema y, seguramente, la relación va a ser una explosión de violencia, en la que el autor elimina a ese objeto de deseo para siempre".

"Lo elimina para que, de alguna manera, nadie lo pueda ‘usar’. Al no existir, no le va a doler", sentenció en referencia a cómo piensan los femicidas a la hora de cometer algún asesinato.

Por tanto, el licenciado en Seguridad Pública dejó en claro que la población no debe analizar este tema "con una lectura simplista", es decir, que crean que "que los casos no bajan porque ahora se los visibiliza". "Primero, no es cierto porque hay casos que no se denuncian, justamente, porque existe una relación entre víctima y victimario que es psiquiátrica; esto termina en la muerte de la víctima y, a veces, el suicidio del victimario", comentó, en tanto que añadió: "La realidad es que la sociedad está más violenta, el ciudadano tiende a tener menos freno y las pulsiones tienden a salir, entiendo yo, por el disolver social, la depresión, entre otras cosas. Es un mundo más difícil para vivir y afloran más estas pulsiones".

Finalmente, Vicat explayó que "no pueden bajar los casos porque no se trata de tener más patrulleros o más patrullaje. Son situaciones que se dan en ámbitos muy privados e inclusive, a veces, casi secretos porque hay muchos obsesionados que persiguen a sus víctimas y ellas no están ni enteradas. Difícilmente puede denunciar algo que no conoce".

"Es muy difícil el tema de la prevención. Yo creo que lo que hay que hacer es mejorar la sociedad en su conjunto, no hacer un culto de la Violencia... son soluciones casi utópicas", concluyó.

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