Los trabajadores aseguran que "hay una banda de al menos ocho ladrones" que ataca en horarios pico adentro de las unidades y en determinadas zonas. No hay respuesta policial. "Nos acostumbramos a convivir con esto", se lamenta un chofer

Los colectiveros de la línea 34 denuncian la presencia de un grupo de al menos ocho ladrones que suben a las unidades en horarios pico para cometer arrebatos y robos a los pasajeros en una zona determinada del barrio porteño de Liniers.

En los últimos cinco meses, los colectivos de la empresa Juan B. Justo S.A.T.C.I., que conectan con Palermo, así como con la Ciudad Universitaria, se convirtieron en el terror y la impotencia para los choferes que conocen rostros, accionar y hasta el precio del pasaje que pide al subir este grupo de delincuentes.

"Son de distintas edades, mujeres y hombres, y todos roban hasta Madero o, a veces, se van hasta el Carrefour que está frente a la cancha de Vélez", detalló Santiago Gómez, delegado y chofer, en diálogo con POPULAR, que afirma haber visto actuar a menores de edad.

Los pungas y arrebatadores realizan la jornada de delitos por la mañana, entre las 6.30 y las 8, aunque también fueron vistos por la tarde, y hacen un círculo: toman el colectivo de ida en la estación de Francisco Viedma y Gana para luego bajar con lo robado y volver en la unidad que retorna a la terminal, trayecto en el que aprovechan para engrosar más su objetivo.

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Video: entró a robar a un almacén y lo lincharon, pero escapó en su moto

ZONA DE MAYORES ROBOS

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En todo ese tiempo, el modus operandi consiste en rodear a una persona y quitarle sus cosas sin que éste se dé cuenta o, en caso de no encontrar a alguien parado, aprovechan alguna distracción del pasajero que esté cerca de alguna de las puertas.

A veces el grupo se reparte en dos unidades, pero en otras van todos juntos y es cuando más complicado se torna para los colectiveros debido al temor a que se desate una pelea.

Así, logran abrir mochilas de estudiantes para llevarse celulares, carteras, billeteras y dejan como saldo alguna persona herida producto del tironeo.

"Hay algunos que se hacen pasar por vendedores de pañuelos", resaltó Gómez, antes de subrayar lo insólito: "Siempre pagan su pasaje. Piden 18 pesos, el mínimo. Cada uno tiene su tarjeta".

Días atrás, la jornada comenzó para el chofer Luciano Laino con delitos y en un horario fuera de lo habitual: "Me pareció porque me tocaron el timbre a pocas paradas y no es normal que alguien se baje enseguida, en Madero a eso de las 5.30 de la mañana. Abro y escucho el grito de una mujer. Listo, le robaron. Y cada uno trabó cada puerta para que puedan robar".

"Eran tres pero mi compañero me dijo que atrás venían otros más", comentó el trabajador que tiene el lamento propio de vivir constantemente lo mismo y no hallar respuestas: "Nos acostumbramos a convivir con esto, uno lo naturaliza".

POPULAR intentó comunicarse en varias ocasiones con autoridades de seguridad porteña, pero no obtuvo respuestas.

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