El colombiano detenido en un restaurante de Pilar cenaba
junto a sus ocho custodios. En su poder se hallaron más pasaportes que
los que porta un agente secreto.
A pesar de sus múltiples identidades y de todo el cerco de seguridad que había montado, nada pudo impedir que el servicio de inteligencia argentino capturase el martes por la noche a Henry de Jesús Londoño, más conocido como “Mi Sangre”, un narcotraficante colombiano que se había refugiado en Argentina desde enero de este año.
Pero para este gran simulador que quiso emular a James Bond con siete pasaportes y su constante devenir entre cinco propiedades a bordo de lujosos autos blindados, el refugio argentino fue efímero.
La Dirección General de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia logró apresarlo en un exclusivo restaurante ubicado en San Martín y ruta 8, en Pilar, tras marcar los vehículos en los que se movía junto a su imponente esquema de seguridad liderado por un sujeto conocido como “Jorge” que no resultó un gran experto a la larga.
Londoño debió huir de Colombia en enero tras aparecer en la lista de narcotraficantes más buscados de su país y buscó refugio, al igual que muchos de sus compatriotas, en la República Argentina donde se supone que hizo ingresar alrededor de 50 toneladas de cocaína.
Pero la captura en mayo último de Edison “El Contador” Gómez Molina, hizo suponer a los investigadores de la presencia de Londoño en la Argentina y ahí comenzó su búsqueda.
En Colombia, “Mi Sangre” lideraba el cartel de Los Urabeños, uno de los cuatro más poderosos de ese país, que cuenta con un ejército armado de unos dos mil hombres.
Por lo pronto, el criminal pasó la noche en un lugar menos confortable que el country dondo supo parar en los últimos tiempos: un calabozo de Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal mientras espera que la justicia de este país decida si su destino será ser devuelto a su país o a las oficinas de la DEA.
comentar