La banda operaba a su vez en Zárate, Morón, Luján y La Matanza, y para los allanamientos fue necesaria la intervención de grupos especiales porque a través de las escuchas telefónicas los investigadores concluyeron que los integrantes de la banda estaban armados.
Tal como mostró en su informe el canal C5N, los delincuentes asaltaban en la ruta camiones –a los que localizaban por GPS- con combustible, que luego adulteraban y revendían a comerciantes del sector. Según se escucha en los diálogos que mantenía, en los pozos podían acumular hasta un millón de litros de nafta.