El pedido de Cristina de unificar a la oposición detrás suyo apunta a esos votantes y segundas líneas disconformes. Pero desnuda también la admisión de una presumible derrota, impensada por ella hace exactamente un mes.

Previsiblemente desde los otros espacios opositores peronistas que competirán en octubre, salieron a rechazar de plano la convocatoria de Cristina Fernández de Kirchner para que la oposición se una -detrás de ella, claro- para derrotar al gobierno en las elecciones generales bonaerenses. “La madre de todas las batallas”, le faltó decir a Cristina.

Florencio Randazzo le contestó con dureza y pases de facturas y Sergio Massa le aclaró que “el diálogo con quienes nos dividieron no es posible”. Su socia política, Margarita Stolbizer, fue más enfática al señalar que “no hay acuerdo posible con quienes son los responsables de la degradación institucional, de los 12 millones de pobres y de la corrupción” de estos años. No hacía falta que fuera tan detallada: la ex presidenta no le hablaba a ella; ni siquiera al ex intendente de Tigre. Tampoco a su ex ministro del Interior, al que ya trató infructuosamente de convencer en la noche previa al cierre de listas, y del que a esta altura debería saber que cumplirá su palabra de no bajarse de la competencia.

En rigor, Cristina Fernández no espera que se baje ninguna lista. Como política avezada, debe tener claro que eso conlleva dejar a la intermperie a decenas de candidatos para cargos municipales, razón por la cual no sucederá. Cristina les habla en realidad a los votantes del resto de la oposición, a la espera de que se enojen con sus elegidos en las PASO y opten en octubre por el “voto útil” (o sea ella). Les habla también a los dirigentes que acompañan a quienes no pueden inmolarse bajando sus listas para beneficiar a la ex mandataria, que sí podrían imaginar un lugar bajo el sol que ya no les augura el sitio donde están hoy, y que eventualmente podrían encontrar si le va bien a ella en octubre.

Pero más allá del abanico al que se dirigió la publicitada carta abierta de CFK, lo que desnudó la misma fue la convicción de que la flaca victoria del 13 de agosto hoy es presagio de una módica derrota el mes que viene. El texto difundido por Cristina se conoció el mismo día que una serie de encuestas coincidían en anticipar, con diferencias mínimas, al candidato de Cambiemos delante de la líder de Unidad Ciudadana. Incluso entre los sondeos figura el de una consultora hoy cercana a La Cámpora. Se desconocen los datos de Artemio López, el consultor que hasta el mismo día de las PASO le transmitía a Cristina una victoria de alrededor de 10 puntos.

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Que la ex presidenta asimiló el golpe propinado en las urnas en las primarias se advirtió inmediatamente después de las mismas, cuando apareció dispuesta a realizar cambios en una estrategia que acababa de comprobar insuficiente. Dispuesta a mostrarse más abierta a la prensa y a las opiniones del resto de su espacio, pareció admitir así tácitamente que el plan desarrollado para agosto había resultado, sino un fracaso, un paso en falso. Porque está probado que cuando los resultados en las elecciones primarias no se compadecen con las expectativas, lo más probable es que en las elecciones siguientes el cuadro empeore. Sobran botones de muestra.

El cambio de estrategia parece incluir el monotema desarrollado para la anterior elección. Claramente no alcanzó con la economía, y sus asesores económicos le sugieren no insistir con el tema ahora en que los datos económicos tienden a ser mejores que en el mes de agosto. Por eso la ex presidenta se aferró como lo hizo a la desaparición de Santiago Maldonado. Porque está probado que el tema ha prendido en todos los sectores, aunque no estaría generando un corrimiento del voto.

La ex presidenta admite que un cuestionamiento que le hicieron los intendentes de la primera sección electoral a pocos días de las primarias no estaría tan errado. Le reprocharon -no cara a cara, claro, sino entre ellos y luego lo transmitieron a la prensa- no haber recorrido lo suficiente. “Le faltó territorialidad”, sintetizaron. Mas lejos de enojarse, Cristina admitió que eso podría ser cierto, según pudo saber este medio. Por eso comenzó a reforzar sus incursiones al territorio, en los que se muestra junto a los intendentes. Se recuesta en el partido, cosa que había rechazado de plano en la anterior campaña, al punto tal de dejarle la estructura (vacía) a Florencio Randazzo.

Hablará con la prensa, dijo; “con todos los medios”, aseguraron desde la intimidad del cristinismo. Pero esa instancia se demora, luego de los fracasados intentos de tender puentes con figuras televisivas. Habrá que ver si esos traspiés conspiran contra su prometido reencuentro con los medios, pero desde el Instituto Patria aseguran que no será así. Veremos.

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Lo cierto es que el cambio de estrategia tiene, mal que le pese al kirchnerismo, un decidido toque duranbarbista. Qué otra semejanza podría encontrársele sino al encuentro de la ex presidenta con una joven pareja de La Plata, a la que visitó el fin de semana luego de que la mujer, llamada Eliana, le escribiera una carta “con palabras de agradecimiento y el deseo de conocerla personalmente”.

Un calco de los encuentros en casas particulares de Mauricio Macri en plena campaña, con ciudadanos que lo contactaban a través de Facebook.

Pero los cambios de estrategia no son exclusividad de Cristina. En 1País admitieron tras una elección que estuvo lejos de sus expectativas que en esta nueva etapa de la campaña harán modificaciones, buscando un “contacto directo con los vecinos, procurando darle espontaneidad, sin avisos, sin demasiada programación y con mucho acercamiento personal”. Faltó que hablen de timbreos...

Admiten las huestes de Massa y Stolbizer que seguirán visitando PyMEs -estrategia que calcaron para las PASO todos los miembros de la oposición, sin el éxito esperado por lo visto-, pero ahora incorporarán “otras instituciones y reuniones en bares y comercios locales para tener conversaciones que repliquen por sí solas en las redes sociales y en las comunidades locales”, detallaron. El baño de realidad de 1País continuó con la admisión de que “los candidatos saldrán del discurso unificado que tuvieron en la primera etapa en torno a la economía y la seguridad, para fijarse ahora cada uno en diferentes ejes o temáticas que forman parte de su identidad con la que son conocidos y reconocidos”. Así las cosas, Margarita Stolbizer convocará a sectores progresistas, haciendo eje en Justicia+Transparencia; Educación+Trabajo; Género+Igualdad. Sergio Massa, por su parte, se ocupará de los sectores afines al peronismo. Volver a las fuentes.

Cualquier semejanza con las recomendaciones duranbarbistas pareciera ser mera coincidencia, a juzgar por lo expuesto a través de un comunicado por la dirigencia de 1País, que le sugirió al consultor ecuatoriano “que se dedique a uniformar a sus candidatos con las camisas celestes agitando globos amarillos. Nosotros creemos en la política (...) El gurú que alguna vez elogió a Hitler no tiene altura moral para decirnos lo que tenemos que hacer. Vayan con él quienes estén dispuestos a acatar sus órdenes”.

Podrían ser menos ofensivos, si al fin y al cabo no parecen renegar de sus postulados.