La mandataria, desde la residencia presidencial, dispuso la quita de subsidios para las empresas de colectivos que no prestaron servicio y además recibió a funcionarios.
En la jornada del paro general de las CGT opositoras, la presidenta Cristina Kirchner dispuso la quita de subsidios para las empresas de colectivos que no prestaron servicio, y permaneció en todo momento en la residencia de Olivos, donde recibió a funcionarios.
El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, fue el encargado de firmar la resolución que estableció la quita de subsidios, correspondientes a la jornada, para las empresas de colectivos, pese a que la medida de fuerza fue concretada por los choferes afiliados al sindicato de la UTA.
Randazzo señaló que "la decisión de la presidenta Cristina Kirchner ha sido que la empresa de colectivos que no haya prestado servicio no recibirá la compensación correspondiente al día" y puntualizó que la cifra que dejarán de percibir por la huelga es de "aproximadamente 50 millones de pesos".
En su tercer artículo queda definido que "la Secretaría de Transporte procederá a descontar el equivalente a un treintavo (1/30) de la compensación devengada por el mes de abril a cada una de las líneas del servicio de transporte público de pasajeros urbanos, suburbanos e interurbanos que no hayan cumplido con la efectiva prestación del servicio comprometido".
Por su parte, la Presidenta permaneció durante el día en Olivos donde mantuvo audiencias por la tarde con el ministro de Planificación, Julio De Vido; el CEO de YPF, Miguel Galuccio; la directora adjunta de la Aduana, Beatriz Paglieri y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, se informó.
Sin ninguna mención al paro, la mandataria permaneció en Olivos como es habitual por la mañana, mientras que por la tarde prefirió no trasladarse a la sede gubernamental sino permanecer en la residencia, desde donde siguió de cerca los alcances de la huelga.
En tanto, durante toda la jornada la Casa Rosada lució sus pasillos desiertos, dado que el grueso de los empleados no llegó hasta su lugar de trabajo ante la ausencia de transporte público.
De todos modos, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y Randazzo permanecieron desde muy temprano en sus despachos, desplegando sus actividades con normalidad.
El impedimento de muchos empleados de llegar a sus lugares de trabajo afectó el servicio de comedor de la sede gubernamental, por lo que se dispuso un almuerzo de emergencia para los granaderos, y el servicio de seguridad en la Casa Rosada.