Después de las PASO, los candidatos apostaron por distintas estrategias. Lo relevante será lo que suceda con la economía y el control de la calle después del 27 de octubre, también si hubiera segunda vuelta

La marcha hacia el Obelisco puede haber permitido a Macri consolidar el tercio del electorado que lo votó en las PASO y eventualmente sumar votos del 4,5% que tuvo a su derecha. Fue la concentración más importante que ha realizado Cambiemos desde que se constituyó y seguramente será la más relevante de esta campaña electoral.

Macri siguió dirigiendo su discurso hacia la clase media, como ha sido tradicional en esta fuerza política, pero cambiando el medio: en las PASO fue el Whatsapp y ahora el contacto directo con la gente. Al mismo tiempo, mantiene su giro a la derecha, buscando los 4,5% que reunieron en las primarias Gómez Centurión y Espert. Esos votos pueden ser decisivos para alcanzar el 35%, a partir del cual habría segunda vuelta, siempre y cuando Fernández descendiera del 49% a menos del 45%, lo que es aún más difícil de lograr.

Pero el obstáculo electoral más importante que tiene el gobierno es la economía: la inflación de setiembre (5,9%), la que está teniendo en octubre y la creciente presión sobre el dólar que se registró en la tercera semana de este mes muestran que la economía en términos de la vida cotidiana de la gente está empeorando.

Macri llega a la elección con poca posibilidad de llegar a la segunda vuelta. Para el oficialismo, que voten 2,5 millones de personas que no lo hicieron en las PASO es la clave de su éxito. Es muy difícil de lograr y tampoco está claro si esos votantes optarán tan definidamente a favor de Macri.

El debate

El segundo debate presidencial puede no haber alterado sustancialmente las tendencias electorales pero mostró -como era previsible- mayor confrontación entre los dos primeros candidatos. Los debates no cambian sustancialmente los resultados electorales, salvo que se trate de una elección muy pareja. El equipo de Cambiemos piensa que llega al 35% de los votos con el resultado del debate. El de Fernández por el contrario, cree que la diferencia a su favor de las PASO, ha aumentando aunque levemente. Las demás candidatos, que han tenido la oportunidad de tener el mismo espacio y difusión que los dos candidatos más relevantes, parecen no haberlo podido aprovechar para ganar votos, aunque sí para aumentar su nivel de conocimiento pero el efecto ‘polarización’ en perjuicio de estos candidatos, se acentuó.

Para quienes votan por Alberto Fernández, él ganó el debate. Para quienes lo hacen por Macri, él lo ganó. Pero este juicio deriva más de la imagen recordada que el discurso que se registra. Se retiene más cómo se dijeron las cosas, antes de qué se dijo. La corrupción fue el tema que irrumpió con fuerza. Macri percibió el riesgo y dijo ‘no somos todos iguales’. Sorprendentemente, el Presidente no buscó poner a Cristina en el centro del debate. Pero también fue extraño que Alberto no aprovechará el tema de ‘Desarrollo Social’, para enfocar más en pobreza, desempleo, desigualdad, etc. que es el obstáculo electoral más importante de Cambiemos.

La campaña de Fernández-Fernández se endureció al acercarse la elección, como de alguna forma es inevitable en cualquier proceso electoral. Cristina compartió con Fernández en el acto en Santa Rosa (La Pampa) en el cual fue conmemorado el 74º aniversario del inicio del Peronismo (17 de octubre). Los discursos se alinearon. Alberto Fernández que una semana atrás decía que Cristina iba ‘a tener 0% de injerencia en la conformación de su gabinete’, pasó a decir que ambos ‘piensan lo mismo’. No hay una contradicción literal, pero si política.

El día después

Ante un eventual triunfo de la formula Fernández-Fernández, ya desde la noche del 27 de octubre, la cuestión pasa a ser si los 44 días de la transición hasta el 10 de diciembre serán acordados o no. Lo que suceda con la economía y el control de la calle será lo más relevante después del 27 de octubre, también si hubiera segunda vuelta. Hay asesores económicos de Fernández, para quienes en este período lo deseable seria que Macri aumente las naftas y las retenciones, amplíe el cepo y preserve las reservas. Pero este escenario no es el probable. La mala relación personal que mostraron Fernández y Macri en la trastienda del debate, no lo hará fácil. En cuanto a los restantes resultados electorales, Kicillof ganaría en la provincia de Buenos Aires -donde no hay segunda vuelta- y Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, aunque es incierto si alcanzará el 50% necesario para hacerlo en primera.

El peronismo tiene chances de retener las gobernaciones de Catamarca y La Rioja que pone en juego. En cuanto al Congreso, está claro que la suma del peronismo será suficiente para que quede con mayoría en ambas cámaras, siempre y cuando logre trasladar la unidad electoral al Congreso, algo que está por verse.

Publicado en NuevaMayoría.com

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