La medida tuvo una recepción favorable en industriales y panaderos que consideran como una acción que abaratará el precio de la harina, aunque otros representantes del sector expresaron sus dudas.
La aplicación de la ley de Abastecimiento al trigo dispuesta por la secretaría de Comercio Interior con el objetivo de garantizar el mercado interno fue recibida con satisfacción por un sector de industriales y comerciantes panaderos, en tanto que otros expresaron sus dudas en cuanto a su efectividad para disminuir el precio del pan.
La decisión estuvo contenida en la resolución 67/2013, publicada ayer en el Boletín Oficial con la firma de su titular, Guillermo Moreno.
"Los distintos sectores intervinientes en los procesos productivos de trigo pan, condición estándar y harina para panificación derivada del mismo que detenten tenencia física de dicho producto deberán ejecutar las acciones comerciales tendientes a proveer adecuadamente al mercado interno a partir del día de publicación de la presente resolución", indica la medida.
48 horas
El miércoles pasado, la Secretaría de Comercio había emplazado a los exportadores de cereales para que en el lapso de 48 horas normalizaran el mercado de trigo y, en ese marco, había advertido que si eso no ocurría aplicaría la ley de Abastecimiento.
Fuentes de la dependencia indicaron ese día que si el mercado no se normalizaba se procedería a decomisar el trigo en existencia para volcarlo en el mercado a los molinos que lo soliciten, al precio de paridad de exportación.
Al respecto, el presidente de la Asociación de Panaderos de la ciudad de Buenos Aires, Luis Benito, afirmó que "por supuesto que se va a abaratar" el precio de la harina, y consecuentemente el del pan, con la aplicación de la Ley de Abastecimiento.
"Habiendo materia prima, hay buenas expectativas. Esta ley va a favorecer a la gente porque hará que tengamos harina más barata", indicó Benito.
El presidente del Centro de Industriales Panaderos de Córdoba, Néstor Romero, señaló que la aplicación de la ley "es un gran alivio", e incluso subrayó que "si se hubiera hecho antes, se hubiera evitado todo este nerviosismo generalizado".
"Nosotros ya no podíamos trabajar, porque venían los viajantes de los molinos con aumentos todo el tiempo, con exigencias de pago a cinco días, y ya no teníamos de dónde sacar la materia prima ni el dinero para pagarla", remarcó Romero.