El presidente se detuvo especialmente a afirmar que "aquí, en esta oficina, yo decido la estrategia", como para poner en claro. "Yo dije que del cepo al dólar había que salir inmediatamente después de asumir y entonces me criticaron hasta mis amigos.
Salimos muy bien. Yo dije que había que arreglar cuanto antes con los holdouts.
Una vez lo bajé de un avión en Nueva York a Luis Caputo (secretario de Finanzas) y le ordené que no volviera al país sin el acuerdo en la mano. Fue así. Salimos bien. Yo dije que no podíamos vivir como país ni un minuto más consumiendo energía gratis. Y ahí estamos", señaló.
Aseguró, en tanto, que "el déficit fiscal bajará este año al 4,8 por ciento. He revisado los números" y se expresa moderado al momento de referirse a las proyecciones de crecimiento para el año próximo.
"Le dije a Alfonso que firmemos un crecimiento del 3,5 por ciento.
Con eso me conformo", apuntó.
Consultado sobre la aparente tendencia del sindicalismo en general a endurecer el discurso, Macri opinó que se trata de
"una necesidad en la política, y en gran parte del periodismo, de gritar y criticar para que la gente los tenga en cuenta".
Sobre su relación con el
Papa Francisco, contó que el último contacto que tuvieron "
fue una conversación muy cordial y muy sincera" mantenida desde Bruselas, en la que le agradeció sus palabras expresadas en una nota concedida a La Nación.
Sobre la justicia, manifestó que "el kirchnerismo se fue, pero Justicia Legítima sigue ahí. Hay jueces y fiscales de esa agrupación en todos lados que obstruyen la política (como sucedió con las tarifas) o que creen en la abolición del Código Penal. Traban las decisiones políticas, sean económicas o de seguridad, por razones ideológicas, no judiciales. Los conozco.
Me hacían lo mismo en la Capital".
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