El líder de Juntos por el Cambio polarizó más con Fernández, quien, por momentos, no estuvo cómodo. Para Fara, el peronista "quedó un poco opacado". Germano vio "mejor" al jefe de Estado

El segundo debate presidencial obligatorio mostró a un Mauricio Macricon más actitud y que eligió como blanco al ganador de las PASO, Alberto Fernández -que estuvo menos preciso que el último domingo y utilizó mucho menos su dedo "acusador", pero le asestó al presidente una chicana relativa a su padre ya fallecido-, para pegarle por la corrupción y la falta de transparencia del gobierno kirchnerista, y a un José Luis Espert como el candidato más lúcido para transmitir sus ideas. Estas son las conclusiones de consultores políticos que no creen que el evento pueda cambiar el voto de los ciudadanos y dicen que nuevamente los seis candidatos casi no elevaron propuestas de gobierno.

Una semana después del primer debate en la Universidad del Litoral y a 7 días de la votación para la elección general, Macri, Fernández, Nicolás Del Caño, Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión y Espert intercambiaron visiones y chicanas en el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA, en pleno Recoleta. Fue un debate más polarizado entre el presidente -"no somos lo mismo" para contrastar con el kirchnerismo, al que asimiló a la corrupción y al crecimiento del narcotráfico- y el candidato del Frente de Todos, que golpeó a Macri por la crisis económica y también -lo que se consideró un golpe bajo- por haber acusado a su padre Franco 10 días después de su fallecimiento de haber participado en maniobras de coimas en la obra pública.

Para el consultor Carlos Fara, la secuela del debate obligatorio mostró "mejor a Macri, que respondió golpe por golpe y expuso otra actitud" y observó que "Alberto repitió la fórmula de la semana pasada. Bajó el tono gestual del dedo, estuvo menos preciso y quedó un poco opacado". Para el titular de la consultora Carlos Fara y asociados, "Espert volvió a ser el mejor porque pegó sobre ítems que le hablan a un grupo más amplio, Lavagna fue el más flojo, Gómez Centurión mejoró un poco y Del caño siguió igual. Pero volvió a ser un debate sin propuestas".

En tanto, el consultor Carlos Germano descree que el resultado de un debate presidencial pueda cambiar el voto de los electores: "No creo que se pueda cambiar el voto o se genere algún tipo de diferencia. Un debate no va a cambiar absolutamente nada de lo ocurrido el 11 de agosto, pero sí se vio a un presidente mejor posicionado por las marcha del Sí Se Puede y el acto multitudinario del Obelisco".

En este sentido, Germano consideró que "fue un debate diferente al de Santa Fe, más picante y con marcadas diferencias entre lo que se vio entre Macri y Fernández", al tiempo que observó a un "Macri más activo, manejando el escenario mediático y a un Alberto fundamentalmente en un rol más defensivo, pero que jugó fuerte recordando al padre y a la familia Macri. Luego le costó, no se sintió cómodo con los temas de corrupción, transparencia, Indec y estadísticas o periodismo".

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Golpes bajos y acusaciones: Macri y Alberto subieron el tono en el segundo debate

Debate: los cruces entre Macri y Alberto

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Es que se lo vio un tanto nervioso al candidato del Frente de Todos cuando le tocó disertar sobre transparencia institucional y equivocó el término al intentar referirse al conflicto de intereses para poner nombre a los problemas que tuvo la administración macrista a partir del caso de la deuda del Correo con el Estado. También deslizó que en 2008 renunció al gobierno de Cristina Kirchner por hechos de corrupción; quedó en el aire por qué siendo funcionario no las denunció cuando estaba obligado a hacerlo. Sólo dijo que nunca fue citado por ningún juez por alguno de los expedientes por los que ex funcionarios están detenidos en los penales federales de Ezeiza y Marcos Paz.

Sí se lo vio a Fernández contraatacar cuando le dijo a Macri que cuando deje el poder "le esperan más de 100 causas judiciales", dando a entender que deberá desfilar por Tribunales.

Por último, Germano concluyó que vio a "un Presidente más de tomar las riendas y ocupar la escena que en Santa Fe, cuando el segmento sobre economía lo mostró con mayor debilidad. También vi un tándem muy claro en una sociedad Macri-Espert, que en algún momento sobrevoló el debate. En síntesis, lo vi mejor a Macri que a Fernández".

Más allá de estas coincidencias entre el presidente y el candidato liberal, éste último cerró su participación cuestionando al jefe de Estado y equiparándolo al ex jefe de Gabinete kirchnerista.

Macri en su cierre reiteró que "el kirchnerismo volvió a ponerse agresivo" y ponderó que "cientos de miles de argentinos estuvieron marchando con alegría". "Con corazón y fuerza vamos a dar vuelta esta historia", se esperanzó de intentar llegar al balotaje. Por su parte, Fernández utilizó su cierre para citar la canción La Cigarra "de María Elena Walsh" para enunciar que "vamos a ponernos de pie" tras las crisis económica.

Quizás Roberto Lavagna fue el más propositivo con su plan para reprogramar la distribución de la población a fin de minimizar la influencia del Gran Buenos Aires y los conurbanos de las principales capitales en relación a la conformación de la población total.

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