Que Cristina esté dispuesta a ponerle el cuerpo a la campaña es una señal de que existen sondeos preocupantes. Inquietan peleas internas en Juntos por el Cambio

Las redes sociales suelen ser impiadosas; ese es el espacio donde la grieta queda más expuesta. Pero así como la grieta separa, en algún punto iguala. Es que no cabe la menor duda de que unos y otros terminan siendo similares en cuanto a la desconsideración con la que tratan al adversario. Y aun a los propios, cuando no actúan o se expresan del modo deseado.

Lo experimentó el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, en su participación en el programa de Juanita Viale el sábado de la semana pasada. Sentado a la derecha de la conductora, delante del legislador ultra K Leandro Santoro, el macrismo extremo no le perdonaba en las redes que no se sacara chispas con su adversario político. Más aún: estallaban cada vez que era ponderado por el diputado porteño, con el que justamente tiene trato diario precisamente por presidir la Legislatura.

Santilli se lleva bien con propios y extraños, y más allá de las redes -donde prima la intolerancia-, lo suyo no es una impostación. Es así, y para el cargo que ostenta debe ser así. Que les pregunten sino a los diputados de la Ciudad cómo era Cristian Ritondo en los años que le tocó presidir la Legislatura porteña: un opositor de entonces dijo a quien esto escribe cuando se le vencía el mandato y no tenía reelección que si por ellos fuera, votaban que siguiera en el cargo.

Como sea, a Mauricio Macrino le debe haber caído tan bien el tono zen del dirigente del PRO. Seguidor del programa de la nieta de Mirtha, se debe haber atragantado cuando Santoro criticó al expresidente sin que su interlocutor mostrara algún esfuerzo por defenderlo.

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Eso es lo que más molesta a Macri: que desde el PRO no defiendan su gestión. Por eso es que a muchos de sus colaboradores más cercanos les pidió recientemente que salgan a contestar los ataques. Por eso es también que, siendo presidente, eligió en muchos casos nombres para las listas a partir de lo bien que le caía verlos argumentar. Fernando Iglesias es un claro ejemplo cuya inclusión en la lista de CABA pidió puntualmente en su momento. Este año se le acaba el mandato; ¿podrá imponerlo de nuevo?

Pocos de los suyos se animarán a defenderlo por haber comparado el coronavirus con "una gripe más grave". Si bien salió prestamente a pedir disculpas, el derrape grave que lo acercó tanto a Bolsonaro ya había ocurrido: ideal para el oficialismo, cuya consigna electoral es confrontar con Macri. El expresidente se la dejó servida. Justo cuando sugirieron que sea candidato en CABA, para unificar al espacio

Diego Santilli dio sobradas muestras de lealtad hacia Horacio Rodríguez Larreta, sobre todo al acceder a acompañarlo en el segundo período de gobierno, clausurando así cualquier posibilidad de sucederlo. Hoy el jefe de Gobierno le paga confiándole la responsabilidad de ser su elegido para la provincia de Buenos Aires. No la tendrá sencilla, pues el intendente Jorge Macri ya anticipó que le dará pelea. Un comunicado de la Mesa de Juntos por el Cambio de la Provincia difundido los últimos días parece ir en el mismo sentido al señalar que "los partidos y espacios que integramos Cambiemos vamos a delinear el mejor marco de acuerdos programáticos y electorales, para nuestra provincia y para los bonaerenses". Frase que muchos interpretaron como la intención de bloquear a forasteros, aunque desde la conducción de JxC Provincia le bajan el tono.

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La que lejos estuvo de morigerarse fue Elisa Carrió, quien el viernes se quejó del "destrato a los que acompañamos y a mí personalmente, que trato de estar con todos. El radicalismo y mi partido se cansaron del destrato", protestó en referencia directa al PRO. Lilita, que renunció en 2020 a su banca de diputada. dice estar dispuesta a hacer "el sacrificio" de ser candidata bonaerense este año. Ya había querido serlo en ese distrito en 2017, pero entonces María Eugenia Vidal la convenció de que ella se encargaría personalmente de la campaña contra Cristina Kirchner. Ahora Carrió querría encabezar la lista, en cuyo caso Diego Santilli -si él fuera el candidato- estaría dispuesto a cederle el primer lugar. Pero el fastidio de la líder de la Coalición Cívica tiene que ver no solo con las peleas en el seno del PRO, sino también y sobre todo con las negociaciones que los dirigentes de ese partido están haciendo con José Luis Espert.

Convencidos del daño que pueden generarles las terceras fuerzas que capitalicen porcentajes aunque sean mínimos, en el PRO quieren al dirigente liberal adentro, compitiendo en las PASO. Por eso Rodríguez Larreta y el propio Macri han mantenido encuentros con el economista, que admitió que hay un 55% de probabilidades de que se sume a una gran interna de Juntos por el Cambio.

Que dicho sea de paso cambiará de nombre, aunque Mauricio Macri sea el más refractario a esa renovación. Del tema se habló en la última reunión presencial de la Mesa Nacional, a la que justamente el expresidente no asistió. El exembajador argentino en España Ramón Puerta es partidario de que la nueva denominación sea simplemente Juntos. "Juntos para salvar a la República", agrega a modo de eslogan.

Quien fuera presidente un par de días en 2001 integra el Peronismo Republicano que conduce Miguel Angel Pichetto y cuya Mesa Nacional se presentó el viernes pasado. En ese marco el excompañero de fórmula de Mauricio Macri mandó un mensaje al PRO para que "pueda ordenar sus divisiones internas", recomendándoles "tratar de no anteponer la visión del 2023 sobre esta elección parlamentaria, que es fundamental para Argentina". El exsenador admitió que la primaria es una estrategia válida para resolver alguna situación puntual, pero recomendó que la energía de ese espacio "esté enfocada a la lucha electoral contra el Frente de Todos".

Porque "ellos -por el oficialismo- van a estar unidos, a pesar de las profundas diferencias que tienen; se van a mantener unidos de cara a la elección, y por lo tanto en este trecho que nos queda tenemos que agotar todos los caminos y todas las instancias para consolidar la idea de unidad en Juntos por el Cambio".

El poder amalgama y es lo que entendió el Frente de Todos a partir de estar en el gobierno. Así, a pesar de las inocultables diferencias en un espacio tan diverso, no existe la menor posibilidad de que ese espacio sufra algún desmembramiento antes de las elecciones, como dice Pichetto, que bien los conoce. Pero solo la unidad no siempre es garantía de victoria, entendió la principal referente de ese espacio. Hubo sondeos de consultores cercanos y confiables que encendieron luces de alarma y motivaron que sorpresivamente la vicepresidenta saliera a la luz y protagonizara un acto público junto a quien todo indica que es su elegido para 2023, Axel Kicillof.

Una vez más en La Plata, Cristina Fernández de Kirchner pareció dispuesta a ponerse la campaña al hombro, y en ese marco dejó claro cuál es el principal insumo electoral para esta campaña: las vacunas. "Vamos a salir, con la vacuna vamos a salir", dijo al cerrar el acto, e insistió: "Vamos a vacunar a todos los argentinos y a todas las argentinas y vamos a volver a ser felices".

Previamente había ensayado una curiosa pirueta verbal para poner fuera del gobierno las responsabilidades por una vacunación demorada, apuntándole a parte de la oposición y los medios de comunicación por "todas las malas informaciones o dudas que han planteado a la gente con las vacunas", al tiempo que dijo conocer "gente que hoy no está en la provincia de Buenos Aires porque no se quiso vacunar".

El ministro de Salud porteño Fernán Quirós evitó cruzar a la expresidenta ante la pregunta puntual sobre la veracidad de tales conceptos, aunque fue contundente al señalar que no puede hablarse en la Argentina de un clima antivacunas. Entrevistado por Laura Di Marco dijo que por el contrario es "llamativamente alto el nivel de vacunación para una vacuna optativa", ejemplificando con que en la Ciudad, casi el 90% de los mayores de 60 años ya se vacunaron.

Como sea, más allá del alivio que representa el flujo ahora constante de vacunas, las expectativas oficiales en la inoculación de la población deberían morigerarse teniendo en cuenta el espejo que adelanta que representan no solo Europa, sino también nuestros vecinos chilenos. Países donde la vacunación está muy avanzada pero aún no han podido dar vuelta la página de la pandemia. Acá, con un nivel todavía bajo de inoculados con las dos dosis, debemos tener en cuenta que para lograr un nivel aceptable de inmunidad los especialistas señalan que debe contarse con entre un 70 y 80% de vacunados con las dos dosis. Esos mismos especialistas aclaran que con entre un 70 y 80% de vacunados con una sola dosis, podremos estar tranquilos solo en cuanto al nivel de decesos. Que no es poco, considerando que en pocos días llegaremos a los cien mil fallecidos por Covid. Que como se ve, es mucho más que una gripe más grave.

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