La recién electa legisladora del frente de Todos reveló su fraternal vínculo con Juan Grabois, su mecenas dentro de la coalición que la lleva a ejercer un cargo público a los 19 años

Como toda las noches, Luis Novaresio recibió en su ciclo LNE a una personalidad de la política, y en este caso fue el turno de Ofelia Fernández, la flamante legisladora porteña electa por el Frente de Todos que ocupará su banca desde el 10 de diciembre con tan sólo 19 años de edad.

En este marco, la joven política, surgida de la militancia en el Colegio Nacional Buenos Aires, narró cómo fueron sus primeros pasos en la militancia, que comenzó a los 11 años mientras miraba un canal infantil con sus primas cuya programación se interrumpió por una de las recordadas “cadenas” de la ex presidenta. "Fue loco porque las cadenas de Cristina tenían una connotación muy negativa para buena parte de la sociedad pero para mí fue una instancia de acercamiento a la política. La empecé a mirar y me pareció alucinante que fuera la presidenta y que me estuviera hablando a mí de alguna manera. Ahí empecé a ser muy kirchnerista pero después en el secundario empecé a encontrar otros matices", contó, y agregó que mientras ella estaba maravillada, sus primas no dejaban de llorar por la interrupción.

“Arranqué a los 12 años, cuando entré al colegio secundario. Empecé a organizarme en el centro de estudiantes con mi agrupación, y empecé a discutir de política en asambleas, en las aulas”, relató en referencia a sus inicios.

“Yo comencé a presidir el Centro de Estudiantes en los primeros años de Macri como Presidente y ahí nos dimos cuenta que de discutir proyectos a futuro habíamos pasado a discutir sobre derechos mínimos indispensables, por eso creo que el macrismo le hizo mal al debate político”, dijo.

“Cristina tiene una imponencia que dan ganas de escucharla y me empezaron a pasar cosas que me hicieron darme cuenta de que por algo ocurrían. Yo me remito a una anécdota que recuerdo de que a los 10 años yo iba a mis clases de teatro y todas las semanas estaba la misma mujer con sus hijos pidiendo monedas en el subte B. Yo no podía procesar esa información (…) y para mí era muy fuerte el contraste entre ese niño y mi niñez”, relató.

“Para mí, Cristina es un mito. Yo puedo analizarla como conductora o como líder en algunos puntos, o como presidenta en otros y encontrar matices o pensar diferencias, pero está el mito Cristina también. Esa sensación de cuando ella va y habla en un lugar y la gente se moviliza masivamente, y llora y se emociona. A mí también me aparecen esas emociones y creo que las referencias muchas veces pretenden estar por encima de esa sensibilidad, y a mí no me interesa, entonces a ella le reconozco eso. Hay una anécdota que me parece que es linda, de una docente que se le acerca y le dice “antes de que fueras presidenta las niñas en el jardín querían ser princesas y ahora quieren ser presidentas”, recordó.

“En una ocasión, ella, a la que acusan de soberbia, se sentó conmigo y me dijo ´mirá, yo con el feminismo tengo muchos problemas, quiero que me cuentes´. Y yo no me imagino a un varón con ese poder político y esa trayectoria, diciéndole a una piba de 19 años que le explique algo. Me pareció un buen gesto que reconozca que hay un movimiento político que la superaba”, explicó.

“Si es ostentosa o no, no creo que sea una particularidad de ella como mujer. Está esta manía de agarrársela con el precio de la cartera. El precio del traje de Mauricio Macri no debe ser muy barato tampoco, pero el tema es que a la mujer se la ve por una categoría en la que se le impuso de que sólo sirve para el shopping y la crianza. Se le busca más ese detalle y yo creo que no es una condición única de ella. Sin embargo yo tiendo a pensar que la renovación política tiene que empezar a generar referencias que se alejen un poco más de ese mundo. Creo que no ayuda a la cercanía con las necesidades y las creencias de nuestro pueblo y de la gente de a pie, si se quiere, estar tan por encima en ese sentido. Creo que es algo que hay que revisar en términos salariales, en términos de conducta; y el ejemplo de Pepe Mujica es muy interesante”, reconoció.

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“Pongo las manos en el fuego por Cristina. Yo divido en dos categorías: el militante político y los profesionales. Uno es el que tiene convicciones y el otro el que se mueve por una ambición personal. Para mí ella es una militante política”, adujo.

“Tenía un programa de radio con unos amigos el año pasado y lo invité a Juan Grabois para entrevistarlo y él me preguntó ´¿vos sos la hija de la revolución de las hijas?´ y me contó que estaba armando el “Frente Patria Grande” como una manera de intervenir como en esta etapa electoral, desde este perfil, con estas construcciones y demás, y desde ahí mi vínculo con él es muy fuerte. Y yo entiendo que uno de los muchos elementos que nos permitió la derrota electoral del domingo pasado es la emergencia del movimiento feminista y los movimientos sociales como un medio, como un actor protagónico relevante en la política argentina. Y yo de alguna manera vengo del recorrido del movimiento feminista y me expreso desde ahí, y él de los movimientos sociales, entonces creo que es un complemento que a ambos nos sirve mucho contarlo”, concluyó.

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