A lo largo de la historia, diversas culturas han luchado por predecir el futuro utilizando una variedad de métodos: desde bolas de cristal hasta el alineamiento de cuerpos celestiales y a veces lo han logrado con una precisión escalofriante. Aún hoy en el siglo XXI hay individuos que continúan con esta tradición profética, pero utilizando una herramienta más concreta: la ciencia. En esta era tecnológica, quién será el próximo Nostradamus?