Un partido de básquet femenino de la liga universitaria de Texas terminó abrupta y escandalosamente, al producirse una batalla campal.
En pleno encuentro, un cruce entre dos jugadoras rivales desató una pelea general, en la que participaron compañeras de ambas implicadas, porristas de los equipos y espectadores.
El árbitro del match dio por terminado el partido y suspendió a 15 jugadoras.