"La gente necesita descargar y alegrarse más en estos tiempos que corren", dicen quienes se encargan de mezclar lo más profundo de nuestras raíces con una forma armoniosa y sincera de evocar su mensaje.

Marcela y Pedro, más Juan Cruz e Iván, abren el pecho en cada aparición, dejan salir de adentro toda esa pasión llamada folklore y que llevan con orgullo y en lo alto desde que abrieron los ojos. Son Las Voces del Alma, son de La Matanza, del barrio de Villegas, son cantores populares, son unos enamorados de lo que hacen.

Caminan al lado de todos los tantos anónimos que la pelean día a día, que necesitan una caricia al alma y allí están ellos con su música para alegrar al menos por un rato la vida del otro, mientras preparan su primera peña del año para el domingo venidero.

"La gente necesita descargar y alegrarse más en estos tiempos que corren", dice Marcela Scott, primera voz y segunda guitarra, y agrega: "El cariño de la gente es la gran paga, que nos respeten o cantar y ver que un montón de gente se ponga a bailar al compás de tu música te hace caer las medias". Y Pedro Santillán, primera guitarra y segunda voz, dice: ". Somos comunes pero arriba del escenario nos transformamos. A veces venimos garroteados, pero subimos al escenario y cambia todo porque hay una energía que se complementa entre nosotros".

Wayra º Rímaj (Viento que Habla, en quechua) y Caminos conforman los dos trabajos discográficos del conjunto matancero, que se armó allá por 2008 en una peña en la iglesia Itati, de Villegas y que se completa con Juan Cruz Chamorro Scott, bombo y percusión e Iván Santillán en el bajo. "Primero fuimos Las Voces del Viento, un año antes", aclara Marcela.

El camino comenzó y la acción no se detuvo. Los dos codo a codo, con sacrificio y mucho de amor fueron mostrando lo suyo. Ganaron el Pre Cosquín 2008 como conjunto vocal; en 2013 volvieron a ganar como dúo vocal y llegaron al escenario mayor de Córdoba; la historia se repitió en 2014 cuando Marcela Scott ganó como solista, acompañada por Pedro en la guitarra.

"En 2015 nos invitaron al Pre Cosquín de Tres de Febrero y nos presentamos como dúo y yo como solista", cuenta la cantora nacida en La Tablada. "El viernes gana como solista y el sábado vamos como dúo y lo teníamos ganado pero como habíamos ganado el viernes le dieron ganado a otro", recuerda Pedro, de raíces catamarqueñas por su madre y santiagueñas por su padre, quien es profe de batería y guitarra.

Sus voces se complementan, van de la mano para coincidir en un canto al alma. "Pedro es guitarrero y yo cantante", analiza Marcela, quien transmite desde el canto, mientras Pedro arma lo suyo a partir de lo instrumental. "Soy feliz cuando yo canto y él toca la guitarra".

Y cada uno se encarga de analizar al otro. "Lo que nos dice todo el mundo cuando ella canta que lo hace mejor que el original de otro artista. Tiene un don de transmitir y le llega a la gente", elogia Pedro. "Es muy prolijo a la hora de tocar la guitarra. Ya sea con los arreglos o al agarrar la púa. Y con la batería me derrito porque pone el alma", admite Marcela.

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Una caricia de lospróceres de la música

En este andar por la senda del folklore y la música se va compartiendo y los amigos se amontonan en cada rincón en donde una guitarra suena. Las Voces del Alma han generado un vínculo estrecho, de cariño y admiración como la familia Carabajal, sinónimo del folklore en el país en general y en Santiago del Estero, en particular. Es que coincidieron y recibieron el cariño de Graciela, Roxana, Peteco, Cuti, todos Carabajal.

La historia arrancó en el Pre Cosquín de Tres de Febrero. "Ahí conocimos a Graciela Carabajal y nos volvimos a cruzar con ella en una peña de la UNLaM", recuerda Marcela Scott. "Graciela cantaba una zamba que me encanta y yo filmaba con el celu y cantaba a la vez. Ella me escucha y me llama que suba, pero yo no la veía porque estaba con el teléfono", cuenta. Y Pedro completa: "Casi la empujó para que suba porque no se daba cuenta".

Allí comenzó una amistad que se fue extendiendo. "Ella nos invitó para el cumpleaños de la Abuela Carabajal en La Banda en 2017 y que nos quedáramos en su casa. Fue hermoso porque se acordaba de nosotros del paso por Tres de Febrero", expresa Pedro Santillán. Y Marcela acota sobre una maratón musical: "Fuimos a la fiesta de Santiago del Estero y el cumpleaños de la Abuela, pero en el medio se armó la peña de los Carabajal. Nos vio Peteco y nos llevó a su peña al otro día. Y allí Roxana nos vio y nos invitó para su peña de Roxana y de allí a la Noche de Peteco, que se hizo un sábado y al otro día fue el cumpleaños de la Abuela".

Pedro argumenta su satisfacción al recordar. "Vino Peteco a pedirnos sacarse una foto con nosotros. Era increíble que un creador como él nos pidiera eso a nosotros. Me sentía en las nubes". Y Marcela apoya: "Vivir eso es hermoso, más allá de las escasez en lo económico".

Las anécdotas de Las Voces del Alma en Santiago quedaron para contarlas. "De tanta emoción me olvidé el sobre todo. Estaba tan extasiado que ni me acordé. Lo dábamos por perdido y el sobre todo apareció al otro día. Impresionante", rememora el cantor de Villegas.

Marcelo Scott a su lado espera que finalice su relato para seguir recordando. "Fuimos a los dos días para el lugar de la peña para saludar. Estaba Roxana, que nos felicitó y en un momento nos dio dinero. Esta es mi humilde colaboración por lo que hicieron en la peña, nos dijo. Nos quedamos azorados, porque si bien tiene un valor económico, pero la acción de ella nos llenó de emoción", cuenta.

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