Asimismo, contó que el equipo es ya una tradición: "Desde que entré a la fábrica, hace 12 años, ya se jugaba. Iban variando los técnicos pero estamos hace mucho tiempo". Al respecto, advirtió: "El problema es que como trabajamos los fines de semana, todos van rotando. No podemos tener un equipo fijo. Por las lesiones hubo domingos que no llegamos a completar", se lamentó.
Inferiores
Al repasar su carrera, que terminó antes de poder convertirse en un profesional, Muñoz señaló: "Hice inferiores en Quilmes, de ahí me fui a Berazategui donde estuve dos años y después otros dos en Defensa y Justicia. Luego, por cosas de la vida, tuve que seguir estudiando, mi papá no me dejó dejar el secundario y tuve que abandonar".
De todos modos, recordó algunas de las personalidades con las que compartió el verde césped: "Jugué con (Adrián) Giampietri, que era un año más chico. También con Damián Muñoz, que jugó en Bera. Además, me acuerdo de haber tenido de técnico a Zabala en Quilmes", rememoró.
Club de barrio
Por otra parte, el veterano comentó que tiene un proyecto en su rol de padre: un club llamado Nuevo Ferro, ubicado en Santa Fe al 1800, Ezpeleta: "Tengo categorías 2005 y estoy como tesorero también. Somos todos papás y se hace todo muy a pulmón con donaciones y cosas que se van consiguiendo con rifas", resaltó.
En ese sentido, aclaró: "No tenemos ningún fin de lucro, sino que es para sacar a los chicos de las calles porque cada vez hay menos canchas". Por eso, instó a la gente que esté interesada en colaborar: "Cualquier donación será aceptada por la gente del club, que los vecinos no duden en acercarse".