En su último partido como local, Quilmes tuvo una buena presentación, pero no le alcanzó para ganar. El Decano igualó 2 a 2 con Arsenal y se despidió bien ante su gente. Jonathan Bottinelli y Federico Milo marcaron pusieron en ventaja a los del Viaducto, y Maximiliano González y Matías Pérez Acuña lo igualaron.
La presión que había aquejado al Decano se disipó con el descenso. Los jugadores salieron al campo sueltos y mostraron una versión que en otro momento les podría haber significado un resultado distinto en la lucha por no caer a la B.
Un primer tiempo como nunca
A diferencia del timorato e inseguro Quilmes que se vio a lo largo del campeonato, ya sin la presión de luchar contra los resultados mostró otra cara.
En el primer acto los laterales saltaron al ataque en forma continua, los volantes realizaron triangulaciones y los delanteros se dedicaron a construir en pos del ataque de todo el equipo. Como ante Rafaela, pero ahora con sustento en el juego, El Decano se repuso dos veces a una disparidad en el marcador y se fue al descanso con una igualdad injusta.
Un complemento parejo
Los de Sarandí, que habían cedido el centro de la cancha en el primer tiempo, en el complemento buscaron disputar en la tenencia en toda la cancha.
La nueva posición de los del Viaducto multiplicó la presencia de los visitante y desnudó las deficiencias de Quilmes en los últimos metros.
Más allá de algunas jugadas de riesgo, el partido caminó lentamente hacia una paridad a la que no le faltaron los tumultos.
Para su último partido de 2017 en el Centenario, El Cervecero salió a la cancha con Rigamonti; Pérez Acuña, Tomás López, Ismael Benegas y Lucas Carrizo; González, Gabriel Ramírez y Brandon Obregón; Jonathan Torres, Federico Andrada y Matías Orihuela.
comentar