Un error que suelen cometer quienes tienen gatos es compararlos con los perros, pero sus comportamientos son diferentes, por lo que se debe ser muy cuidadosos en los contextos y las acciones que se toman frente a ellos. Entre las actitudes más relevantes están el huir y esconderse, por encima del defenderse y atacar. Es común que se alejen y busquen refugio.

Los gatos son uno de los animales de compañía más fieles y elegidos por los argentinos. Su independencia, su carisma y su fácil relacionamiento con otras especies los convierten en elegidos por los dueños.

Sin embargo, los gatos pueden ponerse más nerviosos que lo normal cuando están expuestos a situaciones poco usuales o se les saca de la zona de confort a la que están habituados. Para saber cómo se debe reaccionar frente a los cambios de comportamiento de los felinos, el etólogo Francisco Manzanares advierte que “sus ánimos pueden ser bastante vulnerables cuando se enfrentan a escenarios desconocidos por lo que debemos ser muy cuidadosos en los contextos y las acciones que tomamos frente a ellos. Existen ciertos parámetros históricos que determinan por qué los gatos actúan de esa forma”.

Según el experto, uno de los errores principales que se cometen es comparar a los felinos domesticados con los perros: “Su comportamiento natural es muy diferente ya que si bien ambos son depredadores, los gatos también son una presa, lo que hace que los mecanismos de defensa sean mucho más arraigados en esta especie.

Entre las actitudes más relevantes están el huir y esconderse por encima del defenderse y atacar”. Luego, agrega: “Ante situaciones de peligro o de incomodidad, la reacción más habitual es alejarse y buscar un lugar de refugio. A diferencia de otros animales u especies, los gatos sienten un miedo que les genera un sentimiento de angustia muy fuerte y no les permite poder avanzar”.

El control del miedo se da a través de partes del organismo: “Lo hacen con tres puntos importantes que son las amígdalas, por las cuales controlan las emociones, el hipocampo, que controla el nivel de estrés y ansiedad y finalmente, el hipotálamo pituitario en el sistema endocrino que libera cortisol para ayudar a frenar los miedos y angustia. Los felinos tienen estos puntos como apoyo, lo cual los hace muy diferentes a otras razas que carecen de ellos”.

En relación a la historia de la raza, los felinos tienen motivos para ser poco comunicativos verbalmente: “Esto se da porque sus antepasados eran muy independientes, especialmente los machos, por lo que se debe saber que cuando maúllan lo hacen para llamar la atención o porque están viviendo situaciones de frustración y miedo. Al ser poco comunicadores, si los amos detectan que el gato está maullando mucho es recomendable que lo lleve rápidamente a un veterinario para evaluar su situación porque algo malo puede estar sucediendo. No son especies que se caractericen por los ruidos, por lo que la presencia de ellos debe ser una señal de alarma para todos”.

Al ser una especie muy territorial, perder el espacio los puede hacer modificar su comportamiento: “Para los felinos es muy importante sentirse seguros y tener un lugar de refugio. Por características históricas de la especie, están acostumbrados a estar en un mismo sitio durante un tiempo prolongado”. Luego, agrega: “La mayoría de ellos aunque tengan salida de la casa, delimitan y permanecen en un territorio específico, que al igual que los perros, los establece como una base segura. Por lo tanto, cuando hay mudanzas o hay cambios drásticos en el entorno, ellos tienden a resguardarse por lo que pueden estar hasta tres días escondidos, inapetentes, casi sin orinar y defecar. Es por eso que se deben adecuar al entorno, colocar olores conocidos, ponerles una bandeja, platos de comida y darles mucha tranquilidad y confiabilidad del lugar en donde están”.

Si bien los gatos no tienen la sensibilidad auditiva de los perros, escuchan sonidos que los seres humanos no alcanzan: “Si bien se asustan menos, tienen esta habilidad distintiva que los coloca en un potencial riesgo de sentir miedo por sonidos extraños que los hombres y mujeres no llegan a advertir. Para aplacar un poco estos sentimientos, se pueden utilizar esencias florales y feromonas que los ayudan a tranquilizar y vivir relajados”.

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