Hacer ejercicio: lo ideal es realizar de 30 a 40 minutos de actividad física por día. "Siempre digo que hay que tratar de sumar minutos, usando escaleras en el trabajo; intercalando cada dos horas 10 minutos de movimiento; bajarse al menos seis cuadras antes de la parada del colectivo y hacer estiramientos. Está totalmente demostrado que la actividad física mejora la constipación", señaló la doctora Rosana Argento, Jefa de Consultorios externos del Hospital Penna.
Bajar los decibles: es fácil decirlo, pero difícil de aplicar con el ritmo que se vive a diario. Sin embargo, el estrés genera sustancias que actúan en el intestino, provocan contracciones y dolores o inhiben otras que son las que ayudan a la normal progresión de la materia fecal. Por eso, es importante realizar actividades que favorezcan la relajación.
Consumí lo que te hace bien: es necesario aumentar la ingesta de fibras en la dieta. "Más allá que la concentración de fibras varía entre los distintos alimentos, es importante fijar el concepto de ingerir más fruta y verdura y no tanta proteína y grasas de origen animal", recomendó el doctor Luis María Bustos Fernández, presiente de la
Sociedad Argentina de Gastroenterología. Unos buenos aliados son los lácteos que contengan probióticos (como los yogures que ves en la publicidad), aunque su consumo depende de cada paciente. No se aconseja el consumo en exceso de chocolate, té, pan blanco, picantes, café, bebidas alcohólicas, queso, arroz blanco y productos amasados o de panadería.
No lo postergues: muchas personas retrasan su evacuación por falta de tiempo o por no estar cómodos en el lugar donde se encuentran. Sin embargo, por una cuestión de salud, no hay que dejar la oportunidad cuando el deseo evacuatorio aparece.
No te automediques: por lo general, la solución más recurrente es tomar un laxante. Pero ¡ojo! Algunos medicamentos de venta libre pueden ser efectivos, pero pierden eficacia con la toma reiterada y pueden tener contraindicaciones. Tené en cuenta que ningún paciente es igual a otro y por lo tanto no todos los remedios producen los mismos efectos en las personas.
No asumas que es algo normal: habitualmente, se tiende a minimizar el problema, pensando que es algo común, pero es un grave error. "Si bien es un trastorno frecuente y hay una gran variación de lo que se considera un ritmo evacuatorio normal, si uno padece síntomas de constipación no debería asumir que es algo 'normal' y debería consultar con un profesional médico", sostuvo el doctor Juan Sebastián Lasa, médico gastroenterólogo de CEMIC.
Prestá atención a los síntomas: si tenes cambios recientes de los hábitos intestinales sin modificaciones en la dieta o viajes que los justifiquen; o perdiste peso; tenés sangrado rectal; sos mayor de 50; o tenés anemia por falta de hierro, acudí a un médico. Él será el encargado de determinar los pasos a seguir no solamente para disminuir los síntomas, sino también para poder evitar complicaciones futuras.