Está compuesta en gran porcentaje por agua, y si se compara con otras verduras y hortalizas se observa que tiene una cantidad intermedia de fibra, que abunda más en la piel y en las semillas.
Su aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante que, por sus cualidades es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio de agua dentro y fuera de las células. Además, entre sus componentes, se contabilizan cantidades moderadas de fósforo, calcio, magnesio y hierro.
En cuanto a su aporte vitamínico, se destaca la cantidad de folatos y vitamina C, que no resulta significativa en comparación con otras hortalizas. Sin embargo, las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo.
Debido su escaso valor energético, la berenjena puede formar parte de cualquier dieta de control de peso. En estos casos su elaboración tendrá que ser con poca grasa, pudiéndose consumir asada al horno o en el microondas, hervida, al vapor, rehogada con poco aceite, en forma de crema, sola o junto a otras verduras. La forma de preparación es fundamental, ya que si se fríe absorbe gran cantidad de aceite y, en consecuencia, aumenta en forma sustancial su valor energético, y dejaría de cumplir la función ideal para la dieta. La berenjena, elaborada de una manera sencilla, es fácil de digerir y resulta un alimento propicio para quienes padecen trastornos digestivos ya que estimula la función del hígado y de la vesícula biliar.
El alcohol, el exceso de grasa y de proteínas animales son las principales amenazas para el buen funcionamiento del hígado, además de ciertos fármacos. Hay alimentos que favorecen la función hepática y de la vesícula biliar, o su recuperación tras una afección, y ayudan a la digestión. Ciertos vegetales con ligero sabor amargo, entre los que se encuentra la berenjena, atesoran estas propiedades.
La berenjena puede considerarse como una verdura aperitiva y tonificante gracias a algunos de sus componentes. Los compuestos responsables de su ligero sabor amargo son reconocidos por su efecto colagogo, es decir, que estimula el buen funcionamiento del hígado y facilita el vaciamiento de la vesícula biliar, de manera que favorece la digestión de las grasas. La vesícula biliar es un reservorio donde queda almacenada la bilis que se vierte al duodeno cuando llegan las grasas de la digestión de los alimentos.
Según un estudio realizado por científicos en los Estados Unidos, se detectaron en la berenjena niveles elevados de ácido clorogénico, uno de los más potentes antioxidantes producidos en los tejidos de las plantas. Este fue el compuesto fenólico predominante en casi todas las muestras analizadas. Estas sustancias antioxidantes son producidas de manera natural por muchas plantas para protegerse contra infecciones.
En la piel de esta planta se detectaron también antocianinas, que son flavonoides y se trata de pigmentos que le confieren el color morado, con propiedades antioxidantes. Los estudios indican que ciertos flavonoides presentes en la berenjena ayudan a disminuir los niveles de colesterol mediante una modulación de su metabolismo y una mayor excreción del mismo.
El efecto benéfico de los antioxidantes convierte a la berenjena en una verdura recomendada para toda la familia por el destacado papel que tienen estos compuestos en la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y del cáncer.
La berenjena cruda contiene cierta cantidad de solanina, un alcaloide tóxico, más abundante en las partes verdes de la planta y en los frutos poco maduros. Este alcaloide puede provocar migraña y alteraciones gastrointestinales. Esto no supone ningún problema para la salud si se consume la berenjena madura y siempre cocida, ya que la sustancia es termolábil, por lo que desaparece con el calor. La pulpa de la berenjena contiene niveles elevados de compuestos fenólicos responsables de su coloración marrón oscura, cuando ésta se corta o se daña. Una enzima -polifenol oxidasa- presente de manera natural en la pulpa oxida con rapidez los compuestos fenólicos y la pulpa de color blanco o verde se oscurece.
El peor de la quinta
Después del pepino, el apio es la hortaliza de menor valor energético. La variedad de vitaminas alfatocoferol o vitamina E, beta-caroteno o provitamina A, vitamina C y folatos es amplia.
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calorías aportan 100 gramos de alcaucil. Además del agua, su componente mayoritario son los hidratos de carbono. Tiene en mayor cantidad sodio, potasio, fósforo y calcio.
¿Y qué comemos?
La principal fuente de calcio en la alimentación son los lácteos y sus derivados. Pero también se encuentra en algunos vegetales que son, además, ricos en fibra y antioxidantes.