Con la realización regular de ejercicios ideados específicamente para este momento, se acondiciona la musculatura, en particular de la columna y la pelvis. La producción de hormonas y el exceso de peso provocan cambios en los ligamentos y en la movilidad articular.
De esta manera, ocurre un aumento progresivo de lordosis lumbar y una rotación de la pelvis en el fémur. Se recomienda realizar estiramientos de los músculos extensores del abdomen y de la cadera, alternado con relajación y contracción de los músculos erectores de la columna, y flexoresde la cadera.
Nos dice la Licenciada Mariela Villar, directora de Embarazo Activo, que durante la realización de ejercicios de intensidad leve, muchos mecanismos actúan para mantener relativamente constante el consumo de oxígeno del bebé. Es importante que la mamá no se sobre exija y, si experimenta cansancio, descanse lo suficiente, para luego retomar la actividad con más tranquilidad.
En este sentido, es importante que un profesor en Educación Física realice un seguimiento de la actividad de la futura mamá, a través de clases personalizadas, y previo apto médico. Por otro lado, la actividad física provoca la liberación de hormonas, hecho por el cual se sentirá -y lo hará también el bebé- un estímulo emocional positivo. Asimismo, durante este período la preparación física ayudará a prevenir el sobrepeso, y también a recuperar más rápido el estado previo al embarazo. De este modo, la autoestima de la mamá no se verá afectada, y aumentará el nivel de energía.
La actividad física que pueden hacer las embarazadas, es toda aquella que esté pensada, y diagramada especialmente para su estado. Las más destacas son:
Gimnasia: La gimnasia en el embarazo ayuda a las mamás a conectarse con los cambios ocurridos en su cuerpo de forma natural. Una clase clásica para embarazadas incluye una entrada en calor con ejercicios de elongación general. Después se agregan los de fuerza, flexibilidad, postura y piso pelviano, finalizando con los ejercicios respiratorios y de relajación activa. Además lograrán mejorar su postura y movilidad general.
Yoga: La práctica regular de yoga les permite desarrollar el embarazo de una manera más saludable, aprendiendo técnicas posturales, de respiración y de relajación. Es una práctica muy recomendada en el embarazo. Además de trabajar los músculos, ayuda a relajarse y conectarse con uno mismo, brindando serenidad y relax. Se practican asanas, que acompañadas con la respiración, actúan tanto en lo físico como en lo psíquico.
Natación & Aqua Gym: es una actividad placentera y recomendable. La opción de trabajar en el agua ayudará a las mamás a sentirte más liviana y a la vez más seguras y sostenidas. De esta manera, se logran movimientos más libres, y los desplazamientos serán menos exigidos. La temperatura colabora con la flexibilidad, porque los músculos en una temperatura agradable se pueden relajar mejor sin correr el riesgo de sufrir lesiones.
Esferodinamia: el trabajo con pelotas de distintos tamaños es una buena opción para ejercitar el cuerpo durante el embarazo, ya que la esfera brinda la posibilidad de variar las rutinas de movimiento y lograr un mejor sostén del cuerpo. Los beneficios de esta práctica se reflejan en un aumento de la capacidad respiratoria, en la sensación de relajación, en la movilidad particular y en la armonía general experimentada en todo el cuerpo.
Caminatas: no hay excusas para no dedicarle un tiempo a caminar y ejercitar los músculos. Dos o tres veces por semana podés salir a caminar. Tenés que hacerlo con ropa cómoda y a ritmo sostenido. Lo ideal es caminar media hora como mínimo y acompañar los movimientos siempre con la respiración. Al realizar ejercicios de manera regular y moderada, la futura mamá acondiciona su cuerpo, reconforta a su bebé con sus balanceos y se prepara para atravesar saludablemente uno de los momentos más inolvidables de su vida.
Tips: Hacer actividad física la mantendrá activa y en forma durante el embarazo, aportándole un plus de energía. Si es constante y toma conciencia en cuánto la benefició la actividad física, no la abandone porque le mejorará la vida.
¿Y con quién? Siempre es aconsejable realizar una disciplina específi ca para embarazadas, con el control de un profesional idóneo y calificado. No se trata de saberse embarazada y salir a hacer deportes como una adolescente en el colegio secundario, pues eso sería contraproducente.
130 a 140 latidos por minuto, es la frecuencia cardíaca máxima que puede tener una mujer embarazada, sobrepasarla es entrar en zona de riesgo para ambos.
¿Qué hacer? No realice actividades de alto impacto, como por ejemplo pilates, equitación, ski acuático, karate, rafting, patinaje, squash, entre otros deportes. Tampoco realizar ejercicios que se focalicen en el abdomen o lo presionen.
Nació el bebé: a seguir con el ejercicio Otro beneficio de realizar actividad física, puede apreciarse luego del parto. Los ejercicios ayudan a las recientes mamás a recuperar del tono muscular, evitando prolapso, incontinencia urinaria y una posible depresión post parto.
Es importante comenzar con el trabajo aeróbico a un ritmo suave para luego intensificarlo, en la medida de lo posible, y obtener finalmente los máximos beneficios para la salud.
Será preciso que la mamá realice ejercicios que la ayuden a tonificar los músculos de los brazos, los hombros, el pecho, las piernas, y los glúteos, con lo que logrará mejorar la fi gura y la postura, y también las tareas cotidianas se le harán más fáciles de sobrellevar.
Por otro lado, también querrá recuperar su vientre chato. Con dedicación y regularidad en la ejercitación, podrá lograrlo, aunque deberá tener en cuenta que como los músculos del cuerpo humano trabajan en pares, tendrá que fortalecer la espalda tanto como el abdomen si quiere tener la panza plana.
Los músculos de la base pelviana se encargan de sostener los órganos internos, que durante el embarazo se han estirado. Para restituirles su fortaleza, es importante que la mamá los ejercite, realizando contracción de pelvis. De esta manera, evitará el riesgo de padecer incontinencia urinaria y mejorará también sus relaciones sexuales.
Paulatinamente, comenzará a sentir los beneficios de estar activa y en forma, como mamá y como mujer.
Una vez que el obstetra lo autorice -generalmente entre 30 y 40 días, dependiendo si se tuvo un parto por vía baja o por cesárea- la flamante mamá podrá comenzar a realizar actividad física en forma gradual. Casi todas las mamás sueñan con recuperar su figura rápidamente pero hay que adaptarse a los cambios físicos y anímicos que se producen en toda mujer y acomodarse a las rutinas del bebé.