Podría resolver problemas vinculados con el sueño y la alimentación y serviría no solamente para hombres sino también para mujeres
De acuerdo con los resultados de un estudio realizado recientemente, la droga Sildenafil- cuya marca comercial es Viagra- usada para la disfunción eréctil, podría solucionar también problemas del sueño y de las alimentación por alteración del reloj biológico.
"De poder usarse en humanos, serviría también en mujeres y es probable
que no sea necesario más que una sola dosis”, expresó Patricia Agostino, integrante del
equipo científico.
Publicado en el “Journal PLoS One” por tres científicos del CONICET que
trabajan en el laboratorio de la Universidad Nacional de Quilmes, el
estudio demuestra que el Sildenafil podría solucionar alteraciones del
ritmo circadiano -ciclo de 24 horas que controla la fisiología y el
comportamiento de los humanos.
Este año, “la investigación se hizo en ratones machos y hembras y se
espera que tras la experimentación -que llevará algunos años más-, pueda
que aplicarse en humanos”, aseguró Agostino, quien explicó además que “los
tiempos pueden ser menores ya que no estamos ante una droga nueva sino
ante otros usos de una droga ya descubierta”.
La científica integra junto a Santiago Plano y Diego Golombek el grupo
de investigadores que demostró el principio activo de la droga, que
“soluciona en ratones los síntomas propios del jet lag o
desincronización circadiana”.
"El reloj interno que controla ese ritmo determina los patrones de sueño
y alimentación, y está generalmente regulado por la relación del día y
la noche. Es decir, comer y realizar distintas actividades durante el
día, dormir de noche”, explicó Agostino.
Este concepto se refiere a la alteración del “ritmo circadiano” que se
produce al volar a través de husos horarios, especialmente cuando se
viaja hacia el Este, porque el cuerpo no se adapta enseguida a los
cambios horarios y la persona puede estar varios días con dificultades
para dormir o mantenerse alerta durante el día.
"El uso del Sildenafil no tiene consecuencias en otros órganos, porque las dosis usadas son menores que las que se indican para el tratamiento de la disfunción eréctil”, aclaró la científica.