La puericultura se afianza como un componente clave para impulsar la salud y el bienestar desde las primeras etapas de la vida.

Amamantar no es un acto puramente instintivo que se resuelve de forma individual, sino un proceso biológico complejo que necesita acompañamiento, escucha y conocimientos técnicos. A pesar de los avances registrados en la última década, en Argentina menos de la mitad de los bebés recibe lactancia exclusiva a los seis meses, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación. Ante esta brecha, el acompañamiento profesional sustentado en evidencia científica resulta clave y la puericultura comienza a consolidarse como una disciplina estratégica dentro del sistema de cuidados.

La puericultura es una disciplina científica y una práctica orientada a la crianza y cuidado del niño durante los primeros años de la infancia. Desde el embarazo y durante los primeros años del niño, la puericultura promueve y sostiene la lactancia como una herramienta fundamental para la salud. “La evidencia científica es consistente: la leche humana no solo aporta nutrientes, sino que contiene componentes inmunológicos y bioactivos que reducen la morbimortalidad infantil y favorecen un desarrollo integral”, indica Soledad Mández, Dra. en Bioquímica y Puericultora.

Asimismo, agregó: “Dentro de todo el entramado de cuidados perinatales, la puericultura hoy ocupa un rol central para promover y cuidar la lactancia, apoyada en la investigación, la formación continua y la actualización profesional, que impacta directamente en la salud de las familias y en los indicadores sanitarios”.

En 2023, un estudio publicado en The Lancet volvió a confirmar que la lactancia está asociada con un menor riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales, síndrome de muerte súbita del lactante y enfermedades crónicas como obesidad y diabetes en etapas posteriores de la vida.

En sintonía con esta evidencia, la Organización Mundial de la Salud aconseja la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad, junto con la incorporación de alimentos complementarios, hasta los dos años o más, ya que se trata de una de las intervenciones más costo-efectivas para mejorar la supervivencia y la salud infantil tanto en el corto como en el largo plazo.

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La importancia de la puericultura

Aunque muchas veces se cree que “surge de manera natural”, la lactancia no siempre se desarrolla sin dificultades. Los desafíos de los primeros días, la circulación de información contradictoria y ciertas prácticas desactualizadas pueden ponerla en riesgo y provocar frustración o abandono temprano.

En ese marco, el rol de la puericultura resulta fundamental: permite prevenir y abordar problemas habituales como dolor, grietas o dificultades en la producción de leche, además de acompañar procesos como la relactación, la extracción o el regreso a actividades fuera del hogar por parte de quien amamanta. Su enfoque también contempla distintas realidades familiares, como lactancias mixtas o múltiples, bebés prematuros, situaciones de discapacidad o lactancia inducida, entre otras.

Al mismo tiempo, su trabajo trasciende la asistencia vinculada exclusivamente a la lactancia, con la que suele asociarse. Los profesionales de la puericultura también brindan acompañamiento en temas como el sueño infantil, la contención emocional, la detección temprana de señales de alerta y la promoción del bienestar integral.

PUERICULTURA

Su abordaje contempla la diversidad de familias, cuerpos, decisiones y contextos. Por este motivo, la formación en investigación resulta esencial: comprender y generar evidencia fortalece la práctica profesional, mejora la calidad del acompañamiento y contribuye al crecimiento de la puericultura como un campo basado en conocimiento científico sólido.

“Todas las profesiones que acompañamos a las infancias nos ocupamos de la puericultura en conjunto con la familia, porque sus integrantes son las primeras personas que ejercen los cuidados”, indica Sabrina Critzmann, pediatra y puericultora, y agrega: “La puericultura va más allá de la lactancia: tiene que ver con toda la situación de cuidado y, por eso, necesitamos la mirada de todos y todas las profesionales: pediatras, fonoaudiólogos, psicólogos, obstetras, obstétricas, psicopedagogas, terapistas ocupacionales y kinesiólogos”.

En la misma línea, Sandra Rodríguez, licenciada en Obstetricia y consultora internacional en lactancia materna, señala: “Es muy difícil que una sola profesión pueda dar respuesta a todas las situaciones que pueden plantearse a lo largo de la lactancia. La diversidad de aspectos que se ponen en juego al amamantar resalta la necesidad de que los y las profesionales trabajen de manera interdisciplinaria, interprofesional y coordinada, para detectar complicaciones a tiempo y tratarlas de la manera más adecuada y efectiva. Es fundamental trabajar en red y contar con profesionales a quienes derivar cuando la situación excede nuestras competencias o habilidades”.

La situación actual del rol dentro del sistema de salud en Argentina

Actualmente existe una brecha en el acceso a consultas de puericultura, ya que estas profesionales muchas veces no están formalmente integradas al sistema de salud. Esto provoca que el acompañamiento en lactancia y puerperio sea, en muchos casos, un privilegio y no un derecho garantizado.

Asegurar su incorporación en ámbitos públicos y privados resulta fundamental para promover un acceso equitativo y para reconocer el derecho de la persona gestante, del recién nacido y de las familias a recibir información basada en evidencia científica y un acompañamiento integral y respetuoso.

En 2016 se creó la Unión de Puericultoras de Argentina (UPA) con el objetivo de impulsar estrategias destinadas a lograr el reconocimiento formal de la profesión y garantizar que todas las familias puedan acceder a sus consultas. Gracias al trabajo conjunto con la diputada Mariana Larroque, en 2025 se sancionó la Ley 15.525 en la provincia de Buenos Aires, que regula el ejercicio profesional de las puericultoras.

Esta normativa las reconoce como agentes de salud, establece la obligatoriedad de contar con matrícula habilitante e incorpora a estas profesionales a equipos interdisciplinarios dedicados al acompañamiento en lactancia y crianza.

Ese mismo año, la provincia de Santa Cruz aprobó la Ley 3.984 con objetivos similares. A su vez, en Chaco, Misiones, Jujuy, Neuquén, Mendoza, Corrientes y Río Negro existen proyectos legislativos en trámite que se espera sean debatidos y aprobados durante este año.

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