Con su visita alegran y generan bienestar a chicos y grandes a través del juego, el arte, la música, la imaginación, la participación. “Se mejora la calidad de internación”, afirman.

Su visita provoca risas, desborda alegría, genera bienestar. Invitan a jugar, cantar y disfrutar de una jornada diferente. Los payasos de hospital transforman la calidad de la internación, siendo una actividad movilizante para las familias, los profesionales de la salud y ellos mismos.

“Estamos contentos de ayudar a mejorar la experiencia de los chicos con los servicios de Pediatría a través del arte”, señala Mariano Rozenberg, médico y director de la ONG Alegría Intensiva. El grupo está integrado por 30 personas, de las cuales 22 son artistas profesionales, especializados en clown, con manejo de técnicas musicales. “Cuando van a los hospitales lo hacen con un amor enorme, con un gran deseo de poder transformar la experiencia en positivo. No van a hacer una performance artística para que los chicos griten ‘bravo’ sino a ponerse a su servicio”, remarca.

Asimismo indica que Alegría Intensiva “cumplirá en junio del año próximo 10 años, visitaron a 500 mil chicos y está en 10 hospitales: 8 públicos, 2 privados”. En CABA visitan los hospitales Garrahan, Gutiérrez, Elizalde (ex Casa Cuna) y el servicio de Pediatría del hospital Fernández. En la provincia: el hospital pediátrico de Pilar, el servicio de Pediatría y Hemato Oncología Pediátrica del hospital Posadas, el servicio de Pediatría del hospital de Vicente López y el Sor María Ludovica de La Plata. También este año empezaron en dos instituciones privadas: en el Hospital Británico y en el Sanatorio Mater Dei.

“En la sala de espera se hace un trabajo más parecido al arte callejero, una ronda con padres y chicos. En las salas de internación es cama por cama, cada chico es invitado a jugar a través del arte, de la imaginación. El juego para ellos no es una actividad, es un lenguaje”, afirma Rozenberg, fundador de Alegría Intensiva junto al médico pediatra Andrés Kogan.

La psicóloga María Marta Bianco, directora de Puente Clown afirma que “la tarea es hacia el otro pero también hacia uno mismo. Uno no hace que juega, uno realmente juega con el otro”.

Puente Clown está integrado por 25 personas: “La mayoría venimos del área de la Salud y las Ciencias Sociales, pero también hay contadores, abogados. Trabajamos con niños, adultos y adultos mayores en el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) Nº 24 del hospital Piñero, en el sanatorio Franchin y en el hospital César Milstein (ex Francés)”.

Bianco destaca que realizan “un curso de formación para adquirir la técnica de clown”. Afirma que “la acción del payaso de hospital mejora la calidad de internación de los chicos y grandes y también del equipo médico porque bajamos los niveles de estrés, jugamos con ellos también”.

Acerca de las intervenciones que realizan con las personas adultas mayores asegura: “Es muy divertido. La persona mayor tiene muchas historias para contar, te lleva al mundo de cuando era chico, su pueblo, los primeros bailes, las primeras parejas. Para el clown todo eso es material para jugar”.

Bianco concluye: “Uno se va con más de lo que lleva”.

Por su parte, la periodista Gabriela Morán junto al psicólogo y músico Sebastián Miraglia dictan desde hace dos años un curso de capacitación de Payasos Terapéuticos en la Universidad Nacional de La Matanza. “El curso es de extensión curricular, abierto al público”, explica Morán.

“Se parte desde una vocación de servicio. Se trabaja mucho de adentro hacia afuera -aclara-, poner en palabras aquello que nos pasa y lo que le pasa al otro. Partimos de la frase que nadie puede dar aquello que no tiene”.

Asimismo destaca que “como payasos terapéuticos hacemos intervenciones en instituciones de salud y sociales, como centros de diálisis, centros de día, comedores, centros de jubilados, residencias geriátricas”.

También comenta que visitaron “establecimientos educativos para promover una cultura antibulling” y como en los cursos participan “muchas maestras jubiladas” están preparando un proyecto para seguir con las intervenciones en escuelas.

Acerca de las jornadas que desarrollan con las personas adultas mayores, Morán destaca que “a los payasos le expresan su sentir, su problemática, si está solo en la casa, si tiene un problema de salud, los toman como confidentes”.

En tanto remarca: “No vamos para producir un divertimento al otro. Nuestra premisa es que puedan fortalecer su resiliencia”.