Gracias a los avances tecnológicos, a mediados de este siglo seremos capaces de parar el proceso de envejecimiento y extender indefinidamente la esperanza de vida

Existen dos clases de personas: las optimistas y las pesimistas. Sin dudas el profesor Jorge Cordeiro forma parte del primer grupo, ya que es un creyente de que para mitad del siglo XXI llegaremos a la “muerte de la muerte”, es decir que será opcional. Los humanos moriremos a causa de accidentes, pero nunca por deceso natural y las enfermedades serán erradicadas por completo.

Durante su reciente visita a Buenos Aires, Cordeiro presentó su nuevo libro, La Muerte de la Muerte, en el Club del Progreso. Allí, el académico -que cuenta con un currículum tan extenso como variado- expuso las ideas centrales de su tesis donde afirma que estamos ante el advenimiento de una revolución médica que permitirá detener el envejecimiento y extender de manera indefinida la esperanza de vida.

“El Proyecto Genoma Humano tardó 13 años (1990-2009) y costó US$ 3000 millones de dólares para decodificar el mapa genético de los humanos. Hoy se lo puede hacer cualquier persona en dos días y por $800 dólares”, dijo Cordeiro mientras sostenía un pequeño dispositivo que sirve para decodificar el ADN de una persona. Con esto ejemplificó que los cambios radicales en salud se están dando a niveles exponenciales.

Como remarcó el autor, paradójicamente, no son las empresas del sector de la medicina ni las organizaciones de alcance mundial las que están a la cabeza en esta nueva revolución médico-tecnológica.

Son por las grandes compañías tecnológicas como Google, que ya se han dado cuenta de que curar el envejecimiento es posible y por eso están creando empresas como Calico o Human Longevity, que investigan sobre ello, pero también empresas sin ánimo de lucro como la Fundación Methuselah.

Algunas células ya son inmortales y pueden reproducirse indefinidamente, como las células madre, las células cancerígenas y las células de las gónadas. Y lo mismo ocurre con organizamos como las Hydras o algunas especies de medusas, que si no se las mata, no morirían nunca”, dijo Cordeiro.

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Según él, algunos científicos como el biogerontólogo Aubrey de Grey, ya hablan de que el envejecimiento es una enfermedad curable. Por eso, creen que para 2045, llegaremos a "la muerte de la muerte”.

“Yo no quiero morir y no quiero envejecer. Estoy seguro de que en unas décadas yo voy a ser más joven que ahora, como cualquier persona que así lo desee, ya que se habrá logrado revertir el envejecimiento”, dijo Cordeiro.

Es casi imposible evitar preguntarse si esta supuesta inmortalidad estará al alcance de todos o de un puñado de multimillonarios que puedan costear los tratamientos para vencer o engañar a la muerte.

“Los humanos somos 70% agua, y no agua Evian (una célebre marca francesa). Somos agua de la canilla. El resto de nuestra composición son elementos químicos bastante comunes: carbono, sodio, potasio y calcio, entre otros”, explicó Cordeiro y agregó: “Por eso somos muy económicos, el costo de la materia prima con la que estamos compuestos apenas llega a los US$ 100”.

De acuerdo a esa línea, los tratamientos para vencer a la muerte serán tan baratos como son los teléfonos celulares de la actualidad.

¿Y qué hay de los detractores? Para Cordeiro es claro: son las religiones monoteístas como la cristiana y la musulmana: “Cuando estos avances se concreten, estas religiones van a desaparecer. Las religiones orientales como el budismo y el hinduismo, son más abiertas”.

¿Creés que el hombre logrará e...

Plan B

Al igual que Cordeiro, Francisco Lascaray, voluntario del grupo criónico argentino, dijo: “Mi plan es vivir para siempre, ya sea no muriendo o siendo reanimado en el futuro luego de criopreservarme. Espero que todo salga según lo planeado”. Y lo deja claro: prefiere que lo criopreserven a que lo entierren o lo cremen.

La criónica es la práctica de preservar en temperaturas extremadamente bajas (-196 °C) a personas legalmente muertas o animales para una posible reanimación en el futuro cuando la ciencia permita curar todas las enfermedades.

“Criopreservarse sería el plan B. El plan A es no llegar a morir nunca sino vivir indefinidamente gozando de plena salud y juventud”, dijo Lascaray.

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Cordeiro, autor del libro, y Lascaray, voluntario del grupo criónico argentino
Cordeiro, autor del libro, y Lascaray, voluntario del grupo criónico argentino

El autor

José Luis Cordeiro es miembro de la Academia Mundial de Arte y Ciencia, director de Humanity+ y del Millennium Project, director ejecutivo fundador de la Red Iberoamericana de Prospectiva (RIBER), y ha sido profesor invitado en varias universidades alrededor del mundo. Fue director del Club de Roma (Capítulo Venezuela), de la Asociación Transhumanista Mundial y del Extropy Institute.

Estudió ingeniería en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Cambridge, administración en INSEAD en Fontainebleau, Francia, y ciencias en la Universidad Simon Bolívar en Caracas. Publicó más de una decena de libros, desde economía hasta tecnología, y colaboró en medios de comunicación internacional como CNN, Discovery Channel y History Channel, entre otros.

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