Las materias que los chicos se llevan a examen suelen provocar terror en los padres, que les reprochan haberles “arruinado” las vacaciones por no haber estudiado a tiempo y con dedicación. Un verdadero problema social que afecta a muchos.
Lo cierto es que este momento del año puede ser para los adolescentes y los adultos que los tienen a su cargo los más estresantes del calendario. Pero la ansiedad que produce enfrentarse a ellos debe ser tenida en cuenta, ya que requiere atención y, por supuesto, la debida contención.

“Obviamente, estar nervioso antes de un examen es normal y esperable, porque cuando la ansiedad se manifiesta en niveles moderados facilita el rendimiento e incrementa la motivación”, explicó la licenciada en Psicología Andrea Baldantoni (M.N. 26.100), para quien, no obstante, “la cercanía de un examen a veces se vive como una experiencia incómoda y desagradable y cuando la ansiedad es muy intensa se refleja en molestos registros somáticos y puede llegar a provocar cambios y pérdida de control sobre nuestros comportamientos normales”.

La profesional consideró que “la ansiedad intensa ante esta situación es una reacción de tipo emocional de carácter negativo, que se manifiesta como un miedo persistente que se genera frente a la expectativa o la presencia de un examen”.

Para los especialistas, esta ansiedad puede ser anticipatoria o situacional. La primera de ellas aparece en el momento de estudiar o al pensar en el examen, en tanto que la segunda surge ante la prueba en sí misma.

“Los problemas surgen cuando en algunas personas el miedo se vuelve tan intenso que interfiere en su capacidad para obtener buenos resultados en sus evaluaciones”, dijo Baldantoni.

¿En qué situaciones se produce este tipo de ansiedad? Para la especialista, “en muchos casos, los malos hábitos de estudio, la poca preparación para el examen o el no poder administrar el tiempo de manera eficiente pueden provocarla”.

Por otra parte, las personas con tendencias perfeccionistas tienen más probabilidades de presentar problemas de ansiedad: “También el miedo a la mirada reprobatoria de los padres y maestros interfiere en la capacidad para rendir satisfactoriamente durante un examen”, comentó Baldantoni, quien remarcó que “encontramos así dos perfiles distintos de personas con ansiedad ante los exámenes: aquellos que presentan déficits en sus habilidades de estudio y aquellos en que, a pesar de contar con buenos hábitos, su rendimiento se encuentra afectado por la ansiedad”.

“En los casos de ansiedad intensa el estrés inhibe la capacidad de absorber, retener y recuperar información. La ansiedad genera ‘ruido’ y esta interferencia bloquea la habilidad para recuperar lo que está almacenado en nuestra memoria y, al mismo tiempo, entorpece nuestra habilidad para comprender y razonar”, comentó.

La ansiedad intensa puede afectar a nivel físico, emocional y afectivo, con síntomas como dolor de cabeza, náuseas, diarrea, mareos, taquicardia, enojo, depresión, llantos, sentimientos de desamparo y vulnerabilidad y dificultad para concentrarse, entre otros.

Un estudio realizado en Inglaterra demostró que el impacto de la ansiedad es mayor y tiene un efecto aún más negativo sobre los exámenes si el chico no tiene buena memoria. “En aquellos casos en los que sí la tiene, la ansiedad se ha relacionado, en cambio, con mejores resultados en los exámenes. Los estudios concuerdan que, con el fin de superar este tipo de ansiedad y mejorar la habilidad para preparar y rendir exámenes, es importante proveer a los estudiantes de herramientas y estrategias que ayuden a la construcción de habilidades emocionales y al ejercicio de hábitos saludables mientras se está preparando un examen”, consideró la licenciada Baldantoni. En este proceso, el acompañamiento de los padres es fundamental.

Los síntomas físicos más comunes de ansiedad son taquicardia, palpitaciones, dolor de cabeza y náuseas. Los comportamentales, en tanto, incluyen perturbaciones en la conducta motora y verbal, tartamudeo y “quedarse en blanco”.

¿Los padres qué deben hacer?
Muchas veces la preparación para el examen es la adecuada, pero los pensamientos negativos interfieren y hasta pueden llegar a atormentar al chico. En este aspecto, la comprensión de los padres también es fundamental.

Todos los estados
Quienes padecen ansiedad ante un examen pueden pasar de la risa al llanto con facilidad, así como sentir miedo, desilusión, enojo, depresión, tensión muscular y contracturas y falta de apetito.

Hay para todos
Esta clase de ansiedad puede presentarse ante exámenes escritos, orales, trabajos, informes, participaciones en clase y, en el caso de los adultos, durante una entrevista de trabajo, inhibiendo la posibilidad de rendimiento.

La ansiedad ante un examen puede provocar síntomas físicos, emocionales, comportamentales y cognitivos, interfiriendo significativamente en el rendimiento final del alumno en el momento de enfrentar la evaluación.

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