Si bien mucha gente sabe que fumar no es un hábito sano, aún existe una gran cantidad de personas desinformadas respecto de los problemas que causa en cuestiones de fertilidad. Aquí, algunos preconceptos para derribar y varias consideraciones a fin de evitar que lo que suena a cuestión de placeres no derive en problemas más profundos.

De acuerdo a la Asociación Argentina de Tabacología, en Argentina más del 40% de jóvenes desconoce que el cigarrillo produce enfermedades cardiovasculares, 60% no sabe de la posibilidad de que produzca una embolia cerebral y un 30% ignora que las embarazadas que fuman tienen un alto riesgo de tener hijos de bajo peso.

Asimismo el consumo de tabaco en mujeres aumenta la probabilidad de padecer diversas enfermedades como: cáncer cervical, osteoporosis, menopausia precoz, abortos, embarazos ectópicos e infertilidad. La Dra. Natalia Fernández Peri, subdirectora médica de IVI Buenos Aires, clínica de medicina reproductiva, compartió algunos mitos y verdades sobre el tabaco y la fertilidad.

* Fumar solo afecta los pulmones. Los componentes del cigarrillo, como la nicotina, disminuyen la capacidad para producir estrógeno (hormona producida principalmente en los ovarios, esencial para el desarrollo sexual femenino y el funcionamiento del sistema reproductor). Por eso, el tabaco produce diversas alteraciones en la mujer, aumentando la probabilidad de infertilidad y el tiempo de concepción de un bebé.

* Mi pareja es la que fuma, así que yo no voy a tener ningún problema. No solo la fumadora activa sufre las consecuencias del cigarrillo, sino también aquellas que consideramos fumadoras pasivas padecen las consecuencias de manera indirecta, ya que la exposición intrauterina a químicos relacionados con el cigarrillo reduce la fertilidad femenina.

* La mujer fumadora es la única que puede afectar al futuro bebé. El espermatozoide del ser humano aporta la mitad del material genético al futuro individuo y su calidad influye notoriamente en las posibilidades de conseguir un embarazo. Por este motivo, los varones que fuman ven cómo disminuye considerablemente su calidad espermática al producirse deterioro en su material genético o ADN.

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* El tabaco puede causar impotencia. El tabaco puede producir daño en la espermatogénesis. Se ha observado en varones fumadores una reducción del volumen seminal, de la concentración espermática, de la movilidad y teratozoospermia (alteración seminal en la que existe un elevado número de espermatozoides con formas anormales o extrañas).

* Fumar daña las arterias que irrigan al pene pudiendo ser causa de impotencia. En los fumadores de más de un paquete por día el riesgo de impotencia es 40% mayor que entre los no fumadores.

* Fumar disminuye mis probabilidades de ser madre. Los diferentes compuestos del tabaco están implicados en mecanismos que comprometen la fertilidad de diversos órganos, entre ellos el ovario. Múltiples estudios demuestran la presencia de cotinina (alcaloide encontrado en el tabaco) en el líquido folicular de mujeres fumadoras activas en concentraciones superiores a las no fumadoras. Esto sugiere que en el líquido folicular y en las células del ovario se acumulan metabolitos tóxicos que generan un ambiente nocivo para la maduración de los ovocitos.

* Haciendo un tratamiento de fertilidad puedo quedar embarazada igual. Las mujeres fumadoras necesitan en promedio el doble del número de ciclos que las no fumadoras para lograr un embarazo. Precisan dosis mayores de medicación, se obtienen menos ovocitos y una menor tasa de fecundación y menos embriones por ciclo. Además la tasa de aborto está incrementada en los ciclos de FIV/ICSI.

El consumo de tabaco es un hábito nocivo para la salud en general, no solo en lo que respecta a la reproducción. Es considerado una enfermedad crónica de carácter adictivo. Lamentablemente sus efectos sobre la fertilidad aún no son tan conocidos por los pacientes. Según destaca la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) aproximadamente el 13% de la esterilidad se podría atribuir al consumo de tabaco.