Los pilotos argentinos meten la pata en una carrera pero después no quieren que los suspendan.
El “siga, siga” del ex árbitro Francisco Lanolina quedó grabado en la memoria de muchos amantes no sólo del fútbol. El “siga, siga”, pareció emparentarse con la tolerancia excesiva para muchos en torno al cumplimiento de los reglamentos deportivos.
Desde este año se avisoró en el horizonte cierta mayor rigidez fundamentalmente en el campo de la ACTC, en relación a decisiones de los comisarios deportivos y entes superiores como la pomposa Comisión Asesora y Fiscalizadora (CAF), dotada de los particulares resortes legales imperantes en el seno de la categoría, para convertirse en el tribunal superior que dictamina justicia sobre hechos ocurridos en las pista y/o actitudes de pilotos.
Ahora bien, resulta que los corredores argentinos, no sólo en Turismo Carretera, también en Súper TC2000, Top Race, Turismo Nacional e incluso los chicos de la Fórmula Renault 2.0 suelen estar proclives a manejar al filo, demasiado al filo de la navaja y luego cuando ocurre algún incidente serio, miran para otro lado o se defienden sacándose la responsabilidad y cargándosela al rival involucrado y viceversa.
Es habitual a poco de sucedido algún problema en la pista, que antes de arribar los protagonistas a los boxes, sus jefes de equipos, directores deportivos, salgan como disparados al trailer de los comisarios deportivos a defender la posición propia y defenestar la ajena. ¿Qué tienen que hacer allí?, nada; la falta de autoridad de los comisarios, irresolución en otros casos, les permite tomar un espacio que no deberían.
Y después, cuando la carrera ha quedado atrás y los incidentes pasan en los días siguientes a los escritorios de los entes fiscalizadores, empieza el desfile de los citados, sus declaraciones direccionadas a minimizar y sacar importancia a lo ocurrido y, como se ha notado cada vez con más fuerza y en mayor número, surge la postura de los pilotos de solicitar que “no nos suspendan porque nos causa un gran perjuicio, más aún en estos momentos en que el tema presupuestario está difícil”. ¿Quién lo ha dicho?, cualquiera que se sepa estar cerca a que le apliquen una tarjeta roja por una carrerita o más. Y no la dejan ahí, aportan “soluciones”; por ej., que les apliquen puestos de recargo en las grillas de partida de competencias siguientes, pero por favor no al parate…
¿Cómo es esta historia?, ¿es que ahora los reglamentos tantas veces transgredidos por las mismas autoridades, son los corredores los que piden que miren para otro lado y no los hagan cumplir?. Hay normas pautadas que, podrán modificarse, actualizarse, pero fruto de los análisis pertinentes y una vez finalizadas las temporadas. Ahora, pedir los pilotos que no se los sancione después de algunas macanas hechas, suena a irrisorio, a desconocer la normas reglamentarias que, obligatoriamente deben saber y acatar sin chicaneos. Si no es así, los reglamentos pasan a ser aún menos respetados. Así es, corren, meten la pata y después “no me sancionen, eh?. De locos.