Se retiran las doce figuras de la baraja, los cuatro ases y los cuatro doses. Las partidas se suelen desarrollar entre cuatro jugadores que juegan individualmente, aunque en cada mano sólo participan tres jugadores, ya que el dador no se da cartas y queda fuera de la mano.
Cuando la apuesta de un jugador es igualada por los jugadores siguientes, sin que ninguno de ellos lo supere, las apuestas quedan cerradas. Si después de un envite, todos los jugadores siguientes pasan, el jugador que ha hecho ese envite se convierte en el ganador, sin importar el valor de sus cartas.
El valor de las cartas es el señalado por su índice, de modo que la mayor carta es el nueve (9 puntos) y la menor el tres (3 puntos). La mano de un jugador consta de cinco cartas. Para determinar el valor de la mano o conjunto de cartas, el jugador debe sumar los valores de las cartas del mismo palo y tomar el mayor de los resultados obtenidos, teniendo en cuenta que solo puede sumar cuatro cartas como máximo. Es decir, si tiene las cinco cartas del mismo palo, el valor de su mano es la suma de los valores de las cuatro mayores. Por ejemplo, si tiene el ocho y el nueve de copas (17 puntos en copas) y el cuatro, cinco y seis de espadas (15 puntos en espadas), su mano vale 17 puntos. A través de los sucesivos descartes, el jugador tratará de reunir, o bien más cartas de espadas, o bien más cartas de copas. Es decir debe tratar de mejorar el valor de su mano. El valor máximo de una mano es de 30 puntos cuando se cuenta con las cuatro cartas mayores (nueve, ocho, siete, seis) de un palo. Se llama trabuco al jugador que dispone de una combinación de este valor y es mano, ya que entonces está seguro de ganar (a igualdad de valor de la jugada gana el jugador que está más cerca del mano). Una vez sorteados tanto el primer dador como los diversos puestos que cada jugador ocupará alrededor de la mesa, el banquero da las fichas iniciales a cada jugador. Antes de recibir las cartas, los jugadores colocan el ante en el centro de la mesa. El dador da dos cartas a cada uno y se realiza la primera ronda de envites. El primer jugador que ha recibido cartas puede hacer una apuesta o pasar. Si el mano no envida, el siguiente jugador tiene las mismas opciones y, si éste pasa, el tercer jugador también puede elegir entre envidar o pasar. Si ningún jugador envida, se pasa a la siguiente fase de juego. Si uno hace un primer envite, los siguientes tienen tres posibilidades: igualar el mayor envite anterior; aumentar el envite anterior; abandonar el juego y retirarse hasta la siguiente distribución de cartas. Si todos los jugadores se retiran, excepto uno, éste se convierte en el ganador. Una vez que los tres jugadores han igualado sus envites, el dador da otras tres cartas a cada uno de los jugadores que quedan en juego y se procede a una nueva ronda de envites.
Cuando dos o tres jugadores han igualado sus apuestas, se procede a la primera ronda de descartes, en la que los jugadores pueden descartarse de una o de varias de las cartas de su mano, que son reemplazadas por nuevas cartas del mazo, que les entrega el dador. Después de esta última ronda de envites, cuando dos o tres jugadores han igualado sus apuestas, muestran las cartas y el que tiene la mayor jugada gana todas las apuestas. En caso de que dos o más jugadores tengan la jugada de más valor (por tener las mismas cartas), se da preferencia y se declara ganador al jugador mano. Generalmente, se establece un límite horario para terminar la partida.