La locutora Alicia Cuniberti ha ido sembrando amigos a lo largo de una vida de radio. Es una de las imprescindibles del medio. “No debe haber persona mas querida que ‘La Cuni’, nadie que la haya conocido puede dejar de quererla”, sentencia su colega locutora Florencia Ibáñez. Palabras más, palabras menos, los comentarios sobre su figura en otros conductores y locutores, van en el mismo sentido. Y de seguro esta admiración y cariño que sienten por ella quienes han compartido la ruta del pan, tiene que ver con su forma de encarar el trabajo: “Si no hay buen clima de laburo no puedo laburar. Necesito trabajar con gente que admire y que quiera. Soy buena ladera, tiro paredes al otro para que se luzca un conductor, y no he hecho muchas conducciones pero cuando las hice me fue bien. Me gusta trabajar en equipo. Y el contacto con el público, presentar música con gente en un auditorio. Me gusta el escenario para presentar. Ojo eh!, no soy la estrella, la estrella es el otro”.
Respecto de su presente laboral en Radio Nacional, habla con la calma de quien la tiene clara: “Yo creo que estoy en mi lugar. Yo dije en medio de algunas turbulencias y recambios ‘voy a ir día a día’. Gané un concurso en Nacional, entré en Las dos Carátulas, me pusieron a trabajar con Larrea... ¡Con Larrea!. Estamos de lunes a viernes de 14 a 17 en la AM 870. Y cuando no va, lo reemplazo yo. Bah!... no se puede reemplazar, porque es insuperable. Tipos como Larrea son genios, los ves laburar día a día y decís ¡son nuestros!. Hay que aprender de verlos como se superan. Son impersionantes estos maestros”. Como dijo, también es parte del ciclo Las Dos Carátulas, que va los domingos a las 22.30, un radioteatro dirigido por Nora Mazzi. “Yo nombro los actores y hago la apertura y cierre. Pero además en Nacional hice de todo, porque llevo entré en 2000 y pasé po muchos programas. Fui durante muchos años la voz de La Folklórica, y en los recitales del auditorio me ha tocado presentar desde un Luciano Pereyra, a Serrat”.
Esa generosidad de poner al otro en primer plano le viene de cuna. Nacida en Wheelwright (provincia de Santa Fe) y criada en Juncal, aprendió de su padre que “si uno iba al pueblo en auto salían dos y terminabas llevando a cinco, como hacía mi papá”. Ese “dar sin esperar y recibir sin olvidar” la lleva aún hoy a llevar comida a comedores, o esperar a que le toquen el timbre con una vianda bien envuelta, como atestiguan amigos personales, quienes la definen en una sola palabra: “generosa”.
Ya partiendo de la buena madera familiar, hoy su guía espiritual es el escritor y psciólogo José Luis Parise (autor de “Y soles lloverán” y “Lluvia seca”), de cuyos libros abreva para encontrar respuestas ante lo dilemas de la vida e incluso para moldear su actitud profesional: “Es revolucionario lo que dice y te ayuda a estar en tiempo presente, a darle el valor a las palabras, a saber escuchar al otro y a escucharte a vos mismo. A preguntarme ‘qué quiero’. y si te pasa algo ‘para qué te pasó’. Veo el lado positivo de las cosas siempre”, dice.
Puesta a hurgar entre sus recuerdos radiales mas memorables recuerda aquellos comienzos en Radio Belgrano junto a Cacho Fontane y Enrique Vázquez, quien la fogoneaba ponderando a “la Cuni”. “Después, cuando venían invitados al piso todos me decían: ‘ahhh, vos sos la famosa Cuni?’. Y otra cosa conmovedora me pasó con Fernando Bravo en Del Plata, cuando hacíamos el ‘Rinconcito Solidario’ y le conseguíamos cosas a la gente. En un momento, llamamos para el cumpleaños a un oyente -algo que simpre hace Fernando- y esa persona nos dijo ‘Les estoy hablando desde la farmacia donde ustedes me ayudaron a entrar a trabajar hace un año. Eso es la radio, es servicio al otro”. Lo dice “la Cuni”, quien honrando se honra.