En Francia, las crepes saladas llevan harina de trigo sarraceno en la masa. Siendo que en nuestro país es más difícil de conseguir y, a su vez, es muy cara, se puede hacer una combinación de harina blanca y harina integral, con un resultado muy similar.
Si bien tienen una larga tradición, las crepes se adaptan perfectamente a la vida moderna. Tienen un sabor muy suave que permite realizar diversas combinaciones de ingredientes para acompañarlas o rellenarlas, desde verduras, carnes, pescados, fiambres o quesos. Además, se comen rápido y en el momento. ¡Y no son caras!
Las crepes son originarias de Bretaña, al Oeste de Francia. Pueden ser tanto dulces como saladas. Las saladas reciben el nombre de “galette” (o crepes de sarrasin). Mientras que la palabra “crepe” se utiliza específicamente para las dulces. Sin embargo, hoy en día se utiliza el término crepe para ambas opciones.
2 son los pasos principales para realizar una buena masa de crepe. Primero hay que dejar reposar la masa al menos una hora en la heladera para que se hidrate bien y no se parta luego al doblarla. Segundo, la sartén tiene que estar bien caliente para que la masa se selle rápidamente.
Dos secretos Por lo general, la masa de crepe salada se elabora con harina de trigo sarraceno (también conocido como “alforfón”), sal y agua. Mientras que la masa de las crepes dulces se prepara combinando harina blanca, huevos, azúcar y leche.
¿Y si se pegan? Otro tip muy importante es untar la superficie de la sartén con un papel de cocina aceitado antes de echar la masa. Este procedimiento se debe realizar entre crepe y crepe. Es fundamental para que no se peguen y para que no tomen una coloración no deseada