Alfredo Gaitán Dassié disfruta el desayuno antes de partir con su gran amigo, el veterinario Fernando García, hacia algún paradisíaco lago de Cholila, Chubut. Otra mañana de pesca a 1.789 km de Buenos Aires.
“Estoy aprendiendo a tirar con mosca. Lo importante es quitarse el estrés. Hace 30 años que trabajamos juntos con el doctor; empezamos en el Río Claro y es padrino de mi hijo”, cuenta un “pez gordo” del turf que intenta despejarse luego del que admite “puede haber sido mi mejor año”. Sólo interrumpe el reparador descanso para charlar de todo con DIARIO POPULAR.
“Ganar los tres clásicos el día del Pellegrini no lo hizo nadie. Gané el Dardo Rocha, las Estrellas, el Montevideo y muchos más. Ahora el Latino. La clave es el gran equipo que tengo: peones, capataces, veterinarios, todos; y mis dos hijos, Lucas y Nico, con ellos tengo un plus. Son como un ‘stud book’, me ponen al tanto del panorama internacional”, esgrime mientras revisa que el otro equipo, el de pesca, esté en condiciones para salir de travesía.
-Por todo ello, ¿te imaginás ganando el Pellegrini del Año? Para nosotros lo merecés...
-Se que estoy en la terna de Entrenador del Año y no sé si la voy a ganar porque hay cuidadores que también hicieron méritos. Del Pellegrini prefiero no opinar porque eso lo decide el presidente del Jockey Club...
-¿Sixties Song es el mejor que tuviste?
-He cuidado muchos buenos. Dije hasta acá que Suggestive Boy era el mejor, pero este está en el “hall de la fama” de mis campeones. Es un crack.
-¿Cuánto influyó cambiarle la táctica?
-Fue clave. Cuando corrió el Jockey Club uno de los propietarios dijo “hay que bajarlo a la milla”. Yo sabía que cambiándole la forma de correr, iba a responder en la distancia por su pedigree. En el Pellegrini la táctica de correrlo entretenido resultó decisiva. No tiene techo...
-Te destacas más como cuidador que, en su momento, como jockey. ¿Si volverías a nacer que elegirías?
-Como jockey no fui bueno pero he aprendido cosas que me sirvieron para la profesión de entrenador. Adolfo Giovanetti era un genio y fue como mi maestro.
-¿Y a tus jinetes es difícil corregirle cosas?
-Como me tocó correr, soy buen perdedor y los entiendo. Hay que ir arriba de un caballo; el jockey también tiene que opinar. Yo le doy una instrucción previa, pero cuando abren las gateras el que decide es el que va arriba. Por ahí lo mando a correr tercero o cuarto y como dijo Valdi un día: “¿Si está ocupado ese puesto?”.
-Siempre tuviste buena caballada...
-Tengo muy buenos patrones, eso es lo más importante. Si no te compran buenos potrillos todos los años es difícil competir. Todas las caballerizas me ayudan mucho.
-¿El turf de antes o el de ahora?
-De recuerdo no vivo. Antes había un peón para cada caballo, ahora uno para tres o cuatro. Había eso sí grandes cuidadores, pero son épocas, ahora tengo que vivir la realidad y me está yendo muy bien.
Se terminan las vacaciones y la charla. Alfredo Gaitán Dassié regresa a Buenos Aires para seguir “a la pesca” de los grandes clásicos y mimando a su nietita Isabella, a la que “amo y muero por ella”. Un gran abuelo el “padre de la criatura”, el mentor de Sixties Song...
La crítica situación que vive el periodismo de turf a raíz de la falta de apoyo generó una interesante y solidaria reflexión de Alfredo Gaitán Dassié.
“Es preocupante el tema. La Nación parecería que querría arrancar de nuevo; una lástima que no esté más la página de Clarín. La prensa necesitaría más apoyo. Es la que le muestra la actividad al mundo entero, por el diario o por internet. Viendo eso la gente viene y compra caballos, sin eso no existimos. No se dónde está la solución, pero a mí me gusta que todos estemos bien, no una sola parte. Por eso es muy bueno el espacio y la difusión que le brinda DIARIO POPULAR a la actividad”. ¡Gracias, Milanesa!