La ciudad de San Carlos de Bariloche volvió a ser el centro de los destinos de viajes de egresados de los estudiantes secundarios, una tradición que además fortalece el negocio de los operadores del segmento. Las estimaciones previas indican que sólo entre agosto y septiembre pasarán por la ciudad en plan de viaje de despedida escolar 130.000 chicos, 15.000 más que el año pasado y 25.000 más que en 2011. Las autoridades de la ciudad no recuerdan cifras similares desde fines de la década del 90.
El segmento es un ingreso estacional para el turismo y factura entre 800 y 1.000 millones de pesos al año. Y se incrementa también con la llegada de jóvenes de países vecinos, en especial de Chile y de Uruguay. Este año se registró la presencia de unos 6.000 adolescentes uruguayos, de más de 15.000 jóvenes chilenos, favorecidos también por la cercanía, sólo del otro lado de la cordillera e incluso llegaron alrededor de 2.000 estudiantes de Brasil.
Las empresas lograron instalar (en los padres, primeros y últimos responsables de sus hijos) el concepto de "sana diversión garantizada" sin tragos y mostrar la idea de control de consumo de alcohol y de salidas nocturnas.
"La temporada arranca en junio y se continúa hasta fines de octubre. Luego se amplía en el mes de diciembre, Navidad y Año Nuevo pero entre los meses de agosto y septiembre son 10.000 estudiantes semanales los que visitan la ciudad entre todos los operadores del mercado", explica Alejandro Matarazzo, presidente de Snow Travel, empresa dedicada al turismo joven que transporta más de 25.000 estudiantes cada año.
Néstor Denoya, presidente de ATEBA (Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche), agrega que junto con las empresas fue posible "dar un salto de calidad del que estamos orgullosos. Se trabaja mucho en las reuniones de eventos, se trabaja mucho con los padres que llegan acá, los chicos tienen un sistema de seguridad médico, van con casco a todas las excursiones. Ya nadie vende el descontrol que se vendió en la década del 90", dijo.
De agosto y septiembre son 130 mil los estudiantes turistas, 15 mil más que en 2012 y 25 mil más que en 2013, lo que constituye la cifra más alta de los últimos 15 años.
La Secretaría de Turismo de Bariloche tiene registro histórico sólo de dos temporadas mejores que la presente: 1998 y 1999, cuando según estadísticas pasaron por la ciudad más de 150 mil chicos.
Pero volviendo a los padres, el argumento que cambió todo no es la nieve ni las discos, sino la certeza de seguridad: abundante vigilancia en boliches para que los chicos no tomen alcohol, controles médicos diarios en los hoteles y prohibición de andar por la calle de noche solos, son claves disciplinarias que recuperaron a estudiantes pero también, al turismo familiar.