La joya de Ipojuca, 50 km. al Sur de Recife (capital de Pernambuco), lo tiene todo: encantos naturales en sus playas y arrecifes, buena gastronomía, hotelería para todos los bolsillos y muchos paseos cercanos que vale la pena hacer. Paraíso de buzos, amantes del snorkel y ecoturistas, cuenta también con resorts para unas vacaciones con todo el confort.

Porto de Galinhas es el puerto de Ipojuca, ciudad a 50 km al sur de Recife, en Pernambuco, Brasil. Un destino cada vez más elegido por turistas argentinos. Tomó su nombre alrededor de 1850 cuando se prohibió por ley en Recife traficar esclavos y los dueños de las plantaciones azucareras que usaban negros para cortar sus cañas, los seguían comerciando en este puerto natural hasta entonces conocido como Puerto Rico. La clave para hacer saber que tenían esclavos a la venta era decir “hay galinha nova en el porto” dado que también en los barcos traían gallinas de guinea. Era el código a saber por quien quería comprar un esclavo evadiendo a las autoridades.

Felizmente hoy es un encantador puerto de piscinas naturales, en donde los paseos en jangada -embarcaciones planas impulsadas a botavara- llevan a los turistas en la bajante a los arrecifes cercanos al puerto, donde la naturaleza explota en colores, peces ideales para disfrutar en snorkel y extasiarse con toda una maravillosa fauna marina. No por nada uno de cada 4 turistas que visita Recife es ecoturista. Hoy, esta antigua villa de pescadores tiene hotelería para todos los bolsillos -desde los clásicos resorts all inclusive a cálidas posadas- y cuenta con más de 18km de playas de arenas claras y aguas esmeralda, alejadas del barullo de la ciudad.

En la actualidad, se consolida como uno de los destinos más atractivos y ofrece amplias opciones de hospedaje, gastronomía, comercio y entretenimiento durante el día y la noche.

Algunos imperdibles de Porto de Galinhas además de sus ya mencionados paseos en jangadas hasta las piscinas naturales, son las visitas a algunas de sus magníficas playas cercanas. Por ejemplo Praia de Muro Alto, con agua calma formada por un muro de arena, árboles de coco, arrecifes y piscinas naturales. o Praia da Vila: ubicada en el centro de Porto y cuenta con piscinas naturales para nadar, agua turquesa y buena infraestructura. Para quienes les gusta la naturaleza pero necesitan un buen restaurante o algunas tiendas cerca, ésta es la playa perfecta. El Pontal do Maracaípe ofrece agua calma y cálida que se parece a un espejo. Se puede navegar en balsa y ver caballitos de mar y peces a simple vista. En Engenho Massangana conoceremos un complejo de edificaciones del siglo XIX con la casa principal y la capilla. Una excursión a Maragogi es recomendable, aunque es necesario madrugar pero definitivamente vale la pena si uno ama bañarse en aguas turquesas.

Otro buen consejo es dedicar un día a una excursión a Olinda -ciudad colonial bien conservada declarada Patrimonio de la Humanidad- y Recife, la capital del estado de Pernambuco. Se puede hacer todo en un día completo y es una buena forma de aprender algo sobre la cultura del estado y de los antepasados portugueses.

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