Los piojos son parte de la Naturaleza, pero no son huéspedes bienvenidos. Son una de las diferentes especies de parásitos que, probablemente, sólo pueden sobrevivir alimentándose y reproduciéndose sobre un huésped humano. Y los “preferidos” son los chicos en la escuela.
Deben ser pocas las cosas que irritan a los padres y molestan a los chicos en edad escolar de igual manera: los piojos y sus variantes: liendres, etc. Ya comenzaron los días de clase y comenzó la batalla pero... ¿cuánto sabemos de nuestro molesto enemigo? Veamos: Hay tres tipos de piojos que infestan a los seres humanos: el piojo del cuerpo el piojo púbico el piojo de la cabeza. Los de la cabeza son pequeños insectos sin alas que viven en el cuero cabelludo de las personas, sin distinción de sexo ni edad. Preferentemente se instalan detrás de las orejas y en la nuca. Su tamaño es el de una semilla de sésamo, de color café o negro y pueden ser difíciles de ver. Los huevos de los piojos, llamados liendres, no son muy detectables, porque su color se confunde con el pelo de los niños infestados. Se depositan cerca de la raíz del cabello y se adhieren con una sustancia pegajosa e impermeable que no puede eliminarse con un simple lavado. Los piojos son muy frecuentes en los niños y niñas y en adolescentes. No son característicos de ninguna clase social ni consecuencia de falta de higiene.
Cómo viven Los piojos presentan en su desarrollo los estadíos de huevo, larva y fase adulta. La vida media oscila entre 30 y 40 días. De las liendres, aproximadamente a la semana de su puesta, salen las crías que aunque son pequeñas, ya se alimentan de la sangre que chupan produciendo el picor característico. El desarrollo de los huevos y larvas depende de la temperatura. La óptima de crecimiento rápido oscila en torno a los 28 grados. No soportan temperaturas superiores a 45 grados, mientras que por debajo de los 12 grados se detiene su crecimiento y la puesta de huevos.
Su contagio Se contagian por contacto directo entre cabeza y cabeza. También es posible su contagio a través del intercambio de objetos de uso para la cabeza, tales como gorros, peines, cepillos, vinchas, etc. La época de los piojos escolares suele empezar en octubre y sigue hasta el invierno, cuando los niños pasan más tiempo en las aulas por el mal tiempo, y visten gorros, echarpes o sombreros. Los piojos fuera de la cabeza, sobreviven durante un tiempo y no pueden transmitirse por animales domésticos.
Cómo prevenirse La principal y casi única medida preventiva es revisar regularmente la cabeza de los niños. Los peines finos resultan elementos muy eficaces para esta revisión. Esta se hace más efectiva con estos consejos: Humedecer el cabello y utilizar un acondicionador para desenredarlo. Disponer de una buena iluminación Revisar meticulosamente mechón por mechón, especialmente en la nuca y detrás de las orejas. Limpiar bien el peine fino después de la revisión de cada mechón de cabello. Lavar la ropa de cama, toallas con agua bien caliente. Para eliminar los piojos de los utensilios personales como peines, cepillos, se deben sumergir en agua hirviendo durante 10 minutos o con el producto pediculicida.
Cómo eliminarlos Hay diferentes modos de eliminar los piojos, pero lo más utilizado son los productos farmacéuticos llamados pediculicidas, que son insecticidas de uso externo. Hay tres clases de productos, según estén compuestos de piretrinas, maliatón o lindano. Las piretrinas son la primera opción y, entre ellas la permetrina al 1 por ciento es la más recomendada, por su poder para destruir las liendres y sus escasos efectos adversos.
La clave es no darnos por vencidos Si el tratamiento no ha surtido efecto, repetirlo al cabo de una semana y nunca más de tres veces. Si al cabo de tres aplicaciones sigue sin resultado, hay que cambiar el producto con otra composición. Los champúes son menos eficaces, porque se aplican con el pelo húmedo y durante menos tiempo, pero son recomendables si hay lesiones en el cuero cabelludo. Para su aplicación hay que tener en cuenta las mismas recomendaciones que para lociones y geles. El tiempo de permanencia del producto es de cinco a diez minutos, teniendo presente que, si el champú es a base de lindano, no debe permanecer en la cabeza más de cinco minutos. La aplicación debe repetirse a los seis días. Los sprays son los menos eficaces pues no llegan a impregnar todo el pelo. Además, tienen riesgo de intoxicación por vía respiratoria. Cuando el tratamiento fracasa después de tres aplicaciones se debe consultar al farmacéutico. Es algo que sucede frecuentemente. Puede ser debido a tres posibles causas. Tratamiento con productos inadecuados o una aplicación incorrecta. También puede suceder por un nuevo contagio. Otra de las causas es que la resistencia de los piojos a los pediculicidas es fuerte. Si los piojos y liendres no llegan a morir con la aplicación, pueden llegar a desarrollar resistencia contra los pediculicidas. Nunca debe mojarse el cuero cabelludo con nafta o querosén, que resultan muy tóxicos para el niño. En cuanto al vinagre puede actuar como repelente y ayuda a que las liendres no queden adheridas al cabello. Pero lo más adecuado es el peine fino, es la mejor medida de control y prevención. Como medida profiláctica se debe examinar diariamente la cabeza de los niños, especialmente si tienen picazón y toda la familia debe ser examinada.