Por Walter Brizuela, consultor en negocios y empresas familiares, y autor del libro "Claves para progresar en la vida"

Los dueños de empresas familiares, los emprendedores que impulsan un proyecto de venta de productos o servicios a nivel local, los comerciantes que gestionan locales, los pequeños supermercados, y los profesionales y trabajadores en general, ya están cansados de remontar épocas de crisis cada 10 años. Una pesadilla reiterativa que los argentinos no terminamos de superar.

En lugar de progresar, cada pequeño o mediano empresario, cada comerciante y cada profesional o trabajador, sabe que tiene que prepararse para la próxima crisis, resistir el embate de dos o tres años malos, y después volver a empezar. Un ciclo involutivo, que en lugar de proyectarnos a lograr mejores condiciones de vida, nos tiene inmersos aguas adentro, esperando siempre la próxima tempestad y sin dejarnos alcanzar la costa, en la que poder asentarnos y construir sobre bases sólidas.

Una y otra vez, frente a una nueva crisis, expertos en diversas disciplinas evalúan variables, indicadores, complicaciones endémicas y un amplio espectro de potenciales soluciones, para encontrar respuesta a los problemas que el país no puede resolver.

Pero el resultado del análisis siempre es el mismo. Un diagnóstico que vengo explicando recurrentemente a las empresas y profesionales a las que asesoro desde hace ya más de dos décadas: la Argentina es matemáticamente inviable.

Sin embargo, con el conocimiento adecuado y un análisis preciso del contexto en el que empresas, comerciantes, emprendedores y trabajadores radicados en la Argentina debemos operar, el progreso es viable y alcanzable.

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Aprender a progresar en terrenos resbaladizos

Como señalo en mi último libro ‘Claves para progresar en la vida’ (Septiembre 2017), antes de comenzar a desarrollar un plan de acción que nos permita crecer en la actividad que desarrollamos o pensamos realizar, vale tener en cuenta que a veces uno lucha insistentemente contra la naturaleza (en este caso sería el contexto económico repetitivo de Argentina) y al no poder cambiarla, se frustra y se deprime.

Por eso es importante aprender a aceptarnos como somos antes de comenzar a pensar en cómo podemos progresar, apoyándonos en nuestras fortalezas.

Ninguna persona o empresa puede crecer sin antes reconocer su esencia. Y en tanto continúe la lógica cíclica de crisis en nuestro país, la premisa sería recalcular constantemente el nuevo rumbo que tenemos que seguir para llegar a destino.

Para ello es importante tener en cuenta una serie de claves que nos permitirán generar un marco de acción para progresar trabajando, en el ecosistema económico que nos toca operar:

1) Conocer a nuestros orígenes, a nivel social y familiar:

Conocer cuál ha sido el recorrido de nuestra familia a nivel laboral, nos permite reconocer las líneas de identificación familiar y laboral. También descubrir si estamos capacitados para un determinado negocio y desde allí, emprender el camino del saber hacer; que, sumado al conocimiento aportado por el sistema educativo, facilita nuestra comprensión del para qué estamos en esta vida y cómo podemos aplicar el sentido de nuestra existencia a la actividad laboral.

Reconocer los antecedentes que tenemos como país, nos permitirá comprender mejor nuestro presente y anticipar lo que vendrá. En la Argentina tenemos un serio problema conductual que nos lleva, sin importar quién nos gobierna, a repetir una historia cíclica cada 10 años. Siempre generamos hechos económicos y políticos que alimentan primero una confusión y luego la crisis. Es decir, no producimos como sociedad ningún hecho distinto que nos permita evitar la crisis. A nivel social, alimentamos la grieta desde la Revolución de Mayo, y los unitarios y federales, hasta nuestros días. A nivel económico, tenemos dos ejes sistémicos que se repiten: endeudamiento externo y emisión monetaria (utilizados para cubrir gastos corrientes y déficit fiscal, pero no para incrementar la producción y competitividad). Un razonamiento que surge desde la ‘lógica del tipo de cambio’, aunque no haya ningún caso en el mundo de progreso y prosperidad sustentable y sostenible en el tiempo, cuya palanca es o haya sido el tipo de cambio.

2) Adaptarnos a los ciclos políticos y económicos de la Argentina.Los países son seres vivos en evolución o involución constante. Por ello es preciso que quienes trabajamos, comprendamos cuál es el sistema político del país en el que desarrollamos nuestros negocios, en los países en los cuales operan nuestros proveedores (si importamos) y en el país de destino de nuestros bienes y servicios (si exportamos). Para ello es importante:

Reformular una estrategia adecuada al contexto macroeconómico en el cual debemos operar, en función de la economía regional y local en la cual se fabrican productos o desde la que se ofrece servicios, comparada con la región que va a comprar esos productos/servicios. Por ejemplo, si producimos en zona Sur y vendemos en la Capital, en zona Oeste o Norte de GBA o en otra provincia, tener en cuenta cuáles son las necesidades, capacidad de consumo y los factores de decisión de compra, en el ámbito en el cuál nos estaremos desarrollando. De igual modo, si exportamos.

Evaluar si la inversión productiva que se está analizando realizar dará los resultados deseados, en función del comportamiento del mercado, tanto local como internacional. La clave reside en no pensar solo en el país como mercado, sino internacionalizarse con una estrategia de negocio global. Para ello, las opciones de comercialización que hoy ofrecen las grandes plataformas de e-commerce como Mercado Libre y Amazon, pueden ser sumamente útiles para una pyme o un comerciante.

3) Trabajar en equipo es una filosofía de vida. Para el desarrollo de cualquier tipo de empresa o emprendimiento, es importante conocer cuál es la procedencia de sus recursos humanos. Es decir, analizar el origen familiar de sus colaboradores, ya que en la historia de cada uno podremos encontrar predisposiciones y fortalezas que le permitan crecer a un proyecto. Comprendiendo el entorno del cuál procede cada uno de ellos, se podrá tener en claro si los empleados de un emprendimiento son capaces de acompañar el proceso de crecimiento. Las empresas son organismos vivos integrados por personas, por lo que un proceso de inversión productiva tiene que estar acompañado por equipos completamente alineados y convencidos con la estrategia a implementar. La motivación de la fuerza laboral es un factor esencial en el logro de objetivos.

4) Los negocios son factor de unión. Crear negocios y actividades productivas, es inherente a la naturaleza del ser humano. Mirar a los negocios como factor de unión permite ampliar horizontes, ya que los patrimonios, las empresas y el dinero, son factores de desunión de las personas en el mundo laboral.

Para finalizar, enfatizar que el progreso consiste en pasar de un estadio de orden inferior a otro de orden superior. El hombre está capacitado naturalmente para deducir cuál es el próximo estadio evolutivo. En el desarrollo de esa capacidad estará el éxito en el campo de los negocios y en el desempeño laboral. Y para poder desarrollarla, la Negociología, como ciencia del progreso, aporta una formulación lógica de conocimientos que permite evolucionar la forma de prosperar conocida hasta el momento.

www.walterbrizuela.com

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