Pop en estado puro, una unión llamada a trascender el disco que los reúne por primera vez: hablamos de Choque, el disco que hicieron Marcelo Moura y Ale Sergi, los líderes de Virus y Miranda!, respectivamente. Uno al teclado, el otro en la guitarra, ambos en las voces y nada menos que con Cachorro López en el bajo. El resultado no podía ser otro que el de un disco divertido, bailable, cantable, un acierto del sello Pelo Music. Ale Sergi se encargó de la producción de este material, además de componer algunas de las letras, dejando otras a cargo de Moura, en tanto en algunas colaboran ambos junto a la talentosa Ana Naón. Julio Moura se suma aportando instrumentos, Ana Naón pone voz en Mi Angel -una balada de medio tiempo- y Vicentico canta en Perdón, un temazo contagioso al igual que el primer corte del disco, Romántico, que simplemente se pega de inmediato a la primera escucha. En otra onda, vale la pena prestar atención a Rompecabezas, un tema más lento que los anteriores pero de interesante historia y gran belleza musical. Fiel a la costumbre de ambos, la innovación en las texturas de los sonidos, el juego con máquinas, y lo electro pop siempre están presentes, pero al servicio del formato canción, con estrofas y estribillos. Innovación estética pero siempre dentro del clasicismo de una estructura que no falla, contando historias en tres minutos. Choque es, en suma, una verdadera cumbre pop del más alto vuelo entre un representante que ya forma parte de la historia grande del rock de acá y un artista que -pese a su juventud- ya está entre los consagrados. Sin dudas, esta aventura volverá a repetirse porque ni bien echó a andar ya nos dejó con ganas de más.
Quilapayún: “Absolutamente”
Luego de varios años de no editar ningún trabajo discográfico nuevo, el histórico y legendario grupo chileno Quilapayún regresa a las bateas con nuevas canciones, dejando claro que el grupo aún tiene cosas que decir. En Absolutamente, musicalizan e interpretan poemas de Pablo Neruda, obras de Violeta Parra, Sergio Ortega y Daniel Viglietti. Además, le rinden un homenaje a Salvador Allende y a Ramona Parra, continuando una tradición de gran valor cívico y político que ha caracterizado siempre a Quilapayún. En este trabajo continúa estando presente aún hoy, ese sonido coral e instrumental tan característico del grupo y, el resultado de este luminoso álbum es el corolario de un arduo trabajo realizado por los mismos integrantes que vienen girando juntos por el mundo desde hace 48 años ininterrumpidamente. Con un indudable y auténtico arte, el grupo Quilapayún celebra con este material la incesante permanencia de continuar en lo más alto del repertorio popular latinoamericano como así también de procurar una rejuvenecida frescura y un novedoso desenfado que los sigue haciendo únicos en su estilo y a la vez descubridores constantes de un creativo universo sonoro. Es que Quilapayún creó un estilo “mestizo”, bebiendo de las raíces para buscar un sonido nuevo, que lejos de envejecer se ha hecho poderoso en esta época de “world music” y reivindicaciones de sonoridades étnicas.