San Lorenzo, con lo justo, venció 1-0 a San Pablo este miércoles en el Nuevo Gasómetro. Martín Cauteruccio, a los 25 minutos del segundo tiempo, marcó el único tanto del partido y le dio tres puntos clave a su equipo de cara a una posible clasificación a octavos de final. El Ciclón igualó la línea del conjunto paulista, en la segunda plaza del grupo 2, y definirá su suerte en las próximas dos fechas, ante Corinthians como visitante –líder- y Danubio en el Bajo Flores –último del grupo-.
En los 45 iniciales, el equipo de Edgardo Bauza chocó contra la pared propuesta por el conjunto paulista y contra sus propios defectos. Es sabido: El Ciclón es tal cuando el rival sale y aparecen los huecos para la velocidad de Sebastián Blanco, Leandro Romagnoli, Julio Buffarini y Emmanuel Mas. De hecho, en el duelo contra Lanús, los cuervos marcaron cuatro tantos en, casi, igual cantidad de llegadas.
Con un Tricolor resguardado en su campo y que buscaba salir de contra, San Lorenzo no pudo perforar la defensa rival en ningún momento. Todos los intentos terminaban con un centro al optimismo de Mauro Matos, que no contó con chances claras delante del arco defendido por Rogério Ceni.
Buffarini, por la banda, fue el único que pudo llegar al fondo y meter un par de bochazos que hicieron esforzarse a los zagueros del conjunto "Soberano". Un envío desde la derecha desencadenó la llegada más peligrosa, que terminó con un cabezazo de Blanco desviado. Nada más para el azulgrana en la primera mitad.
Por parte del San Pablo, la idea era que Alexandre Pato bajara todos los pelotazos que le cayeran desde su campo, pivoteara al mejor estilo NBA y aguantara que sus compañeros, sobre todo el veloz Michel Bastos, pasaran al ataque. La fórmula no funcionó y Sebastián Torrico se convirtió en un espectador de lujo.
Para la segunda mitad, los planes se mantuvieron de la misma manera. Los paulistas se sentían cómodos con el empate -que les permitía mantener la ventaja de tres unidades con el Ciclón en la tabla de posiciones-. San Lorenzo seguía chocando con el frontón construido por Murucy Ramalho y las figuras de Pato, del argentino Ricardo Centurión (que ingresó cuando finalizaba la primera parte por el lesionado Alan Kardec) y Bastos fueron creciendo con los minutos. Ya no se jugaba cerca del área visitante. Ninguno de los dos era profundo.
El tanto del partido llegó en la única jugada que los del Patón encontraron mal parada a la defensa brasileña. Cauteruccio hizo magia. Después de que Matos le bajara un bochazo de 60 metros de Mas, el uruguayo tiró un sombrero de otro partido y encaró a Ceni que, estático, esperó el fusilamiento de rodillas. Deliró el Nuevo Gasómetro.
De ahí en más, el partido se rompió. San Pablo puso más gente en ataque y San Lorenzo se dedicó a hacer lo mejor de su repertorio: salir de contra. La visita no inquietó en ningún momento a Torrico y los locales desaprovecharon dos situaciones claras que podrían haber llevado algo de aire al Bajo Flores.
En la próxima jornada, los argentinos visitarán al puntero Corinthians, mientras que lo brasileños irpan a Uruguay para medirse con Danubio. De ahora en más, el que falle tendrá que mirarlo por televisión.
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