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Opinión
30 | 08 | 2016
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Zamba de mi esperanza

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Como en alguna época imaginaria, este último finde pareció soñado para el boxeo argentino, con todas victorias, tanto adentro como afuera, buenas actuaciones, buenas peleas, justos fallos –incluyendo algunos batacazos de visitante- y futuro para organizar cosas importantes, si se quiere. Que no se desperdicie.

Zamba de mi esperanza
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¿Qué pasó de pronto? ¿Qué extraño fenómeno alineó los planetas, no sólo de nuestro alicaído boxeo vernáculo -con lo poco que se tiene-, sino con el mundial, con buenas peleas y fallos justos?

¿Será el efecto contraste de lo que sucedió en AIBA con los malos fallos, los combates en general tediosos, y la suspensión de jueces/árbitros 5 estrellas –aunque no los echaron de AIBA, sino de lo que quedaba de los JJOO-?

Para empezar, la vuelta del boxeo estándar este último finde a la pantalla nacional, tras dos semanas de parate por los Juegos, no es casual que la hayan encabezado dos mujeres.

El viernes Carolina "La Turca" Duer, que venció por KOT 7 a la brasileña Aline de Cassia Scaranello.

El sábado Daniela "La Bonita" Bermúdez, que venció por puntos 10 a la afamada mexicana Mariana "La Barbie" Juárez, con el doble mérito de haberlo hecho como visitante.

Sendos triunfos encerraron además una relevancia extra: la primera conquistó el título mundial interino gallo FIB, y la segunda una eliminatoria a la corona gallo CMB, con salvedades reglamentarias que luego expondremos.

La primera observación es que, tras un relativamente largo descanso para lo acostumbrado, no fue posible organizar un fondo masculino como la gente, aunque sea con un solo protagonista de mínimo "gancho".

Más que observación, es una confirmación que habla sí sola –si es que hacía falta- de la escasez de fondistas reinantes, que contrasta con las 12 campeonas mundiales con que cuenta el boxeo argentino.

Pero lo bueno además fue que este fin de semana resultó impensadamente halagüeño, porque a estos dos triunfos se sumó el del cordobés Emanuel Peralta en California ante el encumbrado y siempre respetado yanqui Robert Guerrero, a quien venció por puntos en 12 asaltos, en fallo dividido. Y en la misma velada también ganó el novel ligero porteño Neri Romero, por KO 3 al mexicano Luis Silva, en match a 4 rounds.

Un bingo.

Peralta acá en el país estaba arrumbado. Parecía retirado, y hacía 1 año y 3 meses que no peleaba. Pese a sus buenas condiciones naturales –derribó 2 veces al Chino Maidana y a Gumersindo Carrasco en el amateurismo-, nunca se le dio bolilla y peleó casi siempre de punto. Hoy lo maneja Sampson Lewkowicz, el ex mánager de Maravilla Martínez, y es el típico caso en que corresponde irse a probar suerte afuera, y de ser posible quedarse allí.

Pero vayamos por orden, desmenuzando cada victoria: Duer recuperó un título mundial, aunque más no sea interino, ya que tras su maternidad la OMB le había quitado la corona gallo que ostentaba.

No obstante, su triunfo fue más que eso: con su victoria se mostró vigente. Logró derribar de un impecable zurdazo en cross en la 7ª vuelta a una rival que la había complicado en las  primeras 3.

Su knock down a una mano, es una curiosidad poco vista en el boxeo de mujeres que hay que felicitar, al igual que su posterior remate que obligó al árbitro Mario González a detener la lucha.

Téngase en cuenta que la entrerriana Débora Dionicius, campeona supermosca FIB, el año pasado le ganó todas las vueltas a esta brasileña, pero no pudo sacarla ni derribarla.

Duer y Dionicius se tienen pica desde el amateurismo.

En el caso de Bermúdez, no sólo ganó de visitante, sino que lo hizo ante una figura local y emblemática, a estadio colmado. Pero además, fue un peleón de cabo a rabo, donde se la llevó por delante a pura piña y aguante, en un toma y daca donde prácticamente terminó pegando solamente ella.

Increíblemente, el fallo de los jueces reflejó exactamente lo que pasó, round más, round menos. Con extraordinario neutralismo y precisión, los 3 jueces le dieron la victoria a La Bonita, sin remordimientos ni mezquindades, como debe ser y como sucede en la mayoría de los deportes, salvo el fútbol y el boxeo.

El CMB, el organismo que con más crudeza cuestionó a la AIBA, fustigándola no solo en sus reglas de admitir profesionales en los JJOO, sino en sus malos fallos, patrocinó el sábado el choque de Bermúdez-Juárez.

Y la fenomenal coincidencia en las tarjetas –periodistas y jueces en su mayoría falló 97-93 para la argentina- da la pauta de que por más distancia que haya entre los países, el boxeo es el mismo en cualquier tierra, y sus criterios similares cuando se los expone con idoneidad, imparcialidad y honestidad.

La sensación de felicidad y alivio tras este acto fue indescriptible. Pero no por el triunfo de una compatriota, sino por el desacostumbrado sabor a justicia y transparencia de un deporte tan miserablemente esquivo en ese plano.

No hay nada más lindo que el boxeo cuando las reglas se cumplen, y le levantan la mano al que corresponde. Si lo supieran... 

Quedaría ahora -además de mantener este neutralismo para que no sea un espejismo transitorio-, corregir el tema de los arbitrajes en cuanto a los golpes bajos que se les permiten pegar a las mujeres.

Tanto Mario González en la pelea de Duer, como José Guadalupe García en la de Bermúdez, toleraron infinidad de ellos.

El primero, por parte de Duer, y el segundo por parte de Juárez. El primero lo quiso solucionar verbalmente, susurrando "más arriba la mano", como si las infracciones debieran corregirse de ese modo en vez de penalizarse. El segundo directamente ni habló, como si la zona púbica fuese lícita. Es curioso que ninguna mujer se queje nunca, pero la regla no está condicionada a eso.

La otra corrección sería aplicar como corresponde  las chances mundialistas.

Duer y Scaranello estaban 1º y 7º respectivamente en el ránking gallo FIB, donde hay campeona regular. ¿Para qué un interinato?

En el caso de Bermúdez-Juárez, 2º y 3º supermosca del CMB respectivamente, ninguna era retadora mundialista gallo del organismo, por cuya eliminatoria pelearon.

Luego restaría lo que a priori aparenta más difícil, pues depende de negocios y decisiones empresariales ajenas, que serían necesarias en este momento: Duer, Bermúdez y Dionicius pueden ser todas del mismo peso, y algunas hasta reinan en divisiones contiguas. ¿No sería lógico, sensato, e imperioso que se enfrenten?

Pero son de diferentes promotores y eso lo vuelve coasi descabellado.

Un paso más. Un acto de grandeza y quizás sea el principio de la reactivación. Los héroes son aquellos que hacen lo que se tiene que hacer cuando se necesita, sin importar las consecuencias.

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