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Policiales
17 | 11 | 2016
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Violó, fue condenado, escapó y la propia víctima lo encontró

Maximiliano Montenegro
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Por Maximiliano Montenegro


El hombre se encontraba en el domicilio que figuraba en el expediente, aunque tenía pedido de captura nacional e internacional por una condena a 20 años por cinco abusos gravemente ultrajantes con acceso carnal.

Violó, fue condenado, escapó y la propia víctima lo encontró
Imagen del Facebook del condenado a 20 años de cárcel.
Foto:

Romina G. es una mujer que fue violada. Su agresor sexual fue llevado a juicio en marzo de 2011, en los Tribunales de La Matanza. Estaba sospechado de otros cuatro hechos de abusos, pero aún así llegó al debate en libertad.

Como la prueba era contundente, se pidió su prisión preventiva antes de la lectura del veredicto. Los jueces se negaron y, de manera previsible, el día de la condena a 20 años de cárcel el sujeto se dio a la fuga. Supuestamente, todo este tiempo se lo buscó a nivel nacional e internacional. Lo cierto es que lo terminó encontrando la víctima, quien cansada de esperar revisó el expediente judicial, anotó el domicilio del pervertido, fue a tocar timbre en una casa de González Catán y el mismo hombre que la había sometido le abrió la puerta con total naturalidad. Lo peor es que, sin posibilidad alguna de reducirlo, el violador serial se escapó nuevamente.

Se trata del condenado Alejandro Javier González, apodado "Madera" y actualmente de 37 años, quien en abril último fue "encontrado" por una de las cinco víctimas de "abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal" que lo llevaron a juicio cinco años atrás. "Romina estaba harta de que la justicia no hiciera nada para ubicar al violador. Fueron cinco años en los que todo el tiempo iba a la fiscalía, juzgado y comisarías a preguntar si había novedades sobre el hombre prófugo. Lo que hizo esta mujer fue revisar el expediente. Allí figuraba la dirección del hogar del abusador, ubicada en la calle Carmenta 1781, de González Catán. Fue y la recibió el violador serial", contó Andrés Bonicalzi, abogado especializado en delitos contra la integridad sexual, que representa a Romina.

La indignante secuencia fue descripta por la propia Romina G. ante efectivos policiales en abril pasado, cuando hizo la denuncia de lo ocurrido, tras encontrar a su violador. Aquella vez fue acompañada de una sobrina, y al llegar a la casa de la calle Carmenta, tocó el timbre. Primero salió una nena de unos 10 años, que se presume era familiar de González y luego salió el peligroso abusador. "Ella se hizo pasar por una asistente social, y confirmó que se trataba de su agresor sexual. Por cuestión de nervios, no pudo mantener sus dichos, y lo increpó, diciéndole: 'no me reconocés, hace algunos años abusaste de mí, vos tenés que estar preso, tenés captura internacional", se afirma en la denuncia.

"Me cago en la captura internacional, y en todo", le respondió el sujeto, para luego introducirse en su vivienda. "El encartado ingresó a su vivienda, cerró todas las aberturas. Mientras los vecinos se agolpaban en la puerta de su casa, salió por los fondos de su casa y se volvió a fugar", se relata en la denuncia policial. Lo cierto es que, desde ese momento, González continúa prófugo, con idénticos pedidos de captura nacional e internacional, y también igual resultado negativo en relación a su aprehensión.

Para el abogado Bonicalzi, "este caso es paradigmático de las situaciones aberrantes que deben enfrentar las víctimas de abusos, incluso luego de que atrapan a los agresores, porque aquí se comete la aberración de permitir llegar en libertad al juicio a un sujeto acusado de delitos gravísimos, y que en el mismo debate se solicitó el encierro porque la expectativa de la pena era altísima, como finalmente ocurrió, sin embargo lo dejaron en libertad y el día del falló no se presentó".

"Eso por un lado. Lo otro, absolutamente dramático, es que una de sus víctimas se hartó de esperar que se haga efectiva la captura, y decidió ir a buscarlo por su cuenta. Empezó por donde lo haría cualquiera, y sacó la dirección de González del expediente. Así fue como lo encontró habitando la casa familiar con total impunidad. Nadie lo buscaba. Y estamos hablando de un violador serial", señaló el letrado Bonicalzi.

Otro elemento del caso que podría denominarse "insólito" resulta de un hecho ocurrido meses antes de que Romina encontró al violador en su casa. "Es que el hombre tuvo una riña callejera con un vecino de su barrio. Entonces desde la comisaría de González Catán lo notificaron de esa causa. Fue hasta la seccional, se notificó, firmó la cédula y se fue caminando. Todo eso con un pedido de captura nacional e internacional por una condena a 20 años de prisión por violar a cinco mujeres", cerró Bonicalzi.


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"Tengo varias causas con prófugos que no son buscados"

"La cantidad de irregularidades que hay en la causa son infinitas. Como abogado penalista, tengo varias causas con prófugos donde me consta que no los buscan. Pero este caso en particular es una vidriera palmaria de la carencia de recursos, la desidia, el desinterés y tantísimo más del sistema judicial. Quiero destacar que la víctima que lo halló viviendo en su casa, corrió muchísimo riesgo, porque al encontrarse con el violador, estaba en completa indefensión. Ese día, llamó a la policía pidiendo apoyo, y tardaron más de 40 minutos en llegar con un móvil. Esto le otorgo nuevamente la posibilidad de fugar. La víctima entiende que es momento de hacer público su historia, para que la sociedad la ayude a encontrar al violador", expresó Andrés Bonicalzi (foto), abogado de la víctima.




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