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Barracas - La Boca
24 | 11 | 2016
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Los secretos del reciclado de basura en Barracas

Nicolás Clementoni
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Por Nicolás Clementoni


Una planta ubicada en el corazón del barrio posee más de 500 recicladores. Además, hay una guardería para casi 100 niños cuyos padres se desempeñan en el predio que alberga a empleados de entre 17 y 60 años.

Los secretos del reciclado de basura en Barracas
Foto:

La Organización MTE Movimiento de Trabajadores Excluidos posee en el corazón de Barracas, Herrera 2124, su Planta de Reciclado Centro Verde. Allí, adonde todos los días y a toda hora se puede observar el trabajo de los cartoneros, con sol, con luna o con lluvia.

El predio es grande, espacioso, con cuatro enormes galpones. Sergio Sánchez, el presidente o referente del movimiento, nos recibe para llevarnos a recorrer las instalaciones. En el camino cruzamos camiones varios, algún que otro clark, un par de cartoneros tirando a sus carros (no es el horario fuerte), una ambulancia, una decena de trabajadores. Todos lo saludan. Se nota la ascendencia. Le seguimos los pasos a Sánchez y llegamos a un galpón en el que se armó una mateada. Allí sobresale una gigantesca biblioteca y la imagen (también enorme) de la Virgen Cartonera. 

Y comienza el relato: "Esto a la tarde empieza a cambiar. Hay más gente y más movimiento", asegura el máximo organizador del movimiento, quien además tiene un estrecho vínculo con el Papa Francisco. Y continúa: "Durante el día se clasifica todo lo que se recibe. A partir de las 5 de la tarde, de acá se sale para toda la Capital Federal. Sale la gente con sus carros para trabajar en las calles". 

Arrancaron en 2001, pero los cartoneros del MTE comenzaron a ser reconocidos desde 2006. "Este centro de reciclado tiene pocos años -sigue con su relato Sergio Sánchez-. Cuando yo vine había un solo galpón y hoy tenemos cuatro. Estábamos escondidos. Éramos los cartoneros escondidos para que nadie los viera. Es más, la entrada era toda tenebrosa, nada que ver con lo que es hoy en día. Desde el gobierno me propusieron hacerme cargo para reunir a la gente que trabajaba en la calle. Era difícil porque todos venían desde distintos barrios. A mí casi dos veces me matan porque la convivencia era muy duro. Al principio los cartoneros hasta trabajaban en cuero y les costó hacerles entender las mínimas medidas de seguridad. A que dejaran de pedir plata o que no se tomaran una cerveza en el medio de la calle. Intentamos enseñarles a ser recicladores. Costó, pero siento que lo estamos logrando. Igual hay cuestiones para mejorar". 

En cuanto a algunas cuestiones vinculadas al reciclado, comentó: "Este es un centro verde, pero en el que se trabaja bastante a mano y no con máquinas de alta generación. Este es un predio que alberga por día a unas ochocientas a mil personas que trabajan. Por supuesto que hasta altas horas de la madrugada. Aunque el horario fuerte es desde las ocho a las once de la noche, cuando prácticamente se junta la mayoría. A esa hora esto parece una ciudad en miniatura. Cuesta la convivencia porque se junta gente de diferentes ámbitos y con problemáticas variadas". 


Generaciones


La planta está abierta todo el día. Tiene baños y duchas para la gente. "Cuidarlo es otro laburo importante", asegura Sánchez. Durante el día se ordena y se recicla el material, pero la vida de venta en el lugar es a la noche. 

¿Cómo funciona el Centro? "Como una cooperativa", responde y agrega: "Pero hay gente que trabaja por su cuenta y acá a veces le compran. Se les trata de dar una mano. Acá cocinamos para la gente que vive en la calle. El grueso de la gente que trabaja acá está entre los 17 y los 60 años. No solo pensamos en la gente joven sino en gente que no puede meterse adentro de un tacho". 

Por último, nuestro anfitrión terminó contando sobre el sistema Escuelas Verdes, al expresar: "Es mediante el cual pasamos por las escuelas a hacer las recolecciones. Cuando encontramos libros en la basura, los guardamos y armamos unos cuantos libros para darles a comedores y centros culturales. Y acá armamos una biblioteca en nuestro comedor. Además tenemos una guardería para 80 o 100 chicos cuyos padres trabajan acá. Todo es con sacrificio y a pulmón. Tenemos muchos recicladores que no están incluidos socialmente. Habrá 500 incluidos y otros que no cobran ningún plan, y que está fuera del sistema. Nosotros tratamos igual de darle remeras o pantalones para trabajar y tratamos de incluirlos, de ayudarlos, aunque no podemos dejar entrar a todos a nuestra cooperativa. La ropa es un símbolo de que sos un trabajador y eso hace sentir un poco mejor a la gente". 



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