Marina, me llamo Marcos de
Miramar. Le escribo porque mi mujer me quiere mandar al psicólogo. Yo sé
que tengo cosas jorobadas, pero fui siempre de esa forma. Es parte de
mi carácter, yo nací con todas estas cuestiones. Desde chico actúo
igual y cómo se puede cambiar algo que viene desde mi nacimiento.
Quisiera que me responda para saber si es posible ser diferente. Marcos, es habitual escuchar a otro, y a veces a uno mismo, decir que fui siempre así y que es mi carácter... En un punto, es de esa manera pero no ha sido innato. Se ha ido construyendo. Un ejemplo muy utilizado para comprender cómo se va formando aquello que llamamos carácter es el modelo del acto reflejo. Ante un estímulo siempre hay una respuesta, es el modelo de toda operación psíquica. El sistema delantero recibe los estímulos perceptivos, pero nada conserva de ellos y por lo tanto carece de memoria, tras él hay otro sistema que hace que aquellas excitaciones momentáneas se transformen en huellas permanentes y esto es lo que llamamos memoria: el ejemplo más claro es el del bebé, que al llorar hace que se acerque su mama y le da de comer, este hecho deja una marca que le permitirá, más tarde, conocer los medios para lograr su objetivo.
A medida que vamos creciendo, estas primeras huellas se van transformando en sistemas más complejos que forman una red de conexiones que se han impreso en lo más profundo de nuestro ser y que son en sí inconscientes. Es posible hacerlos conscientes. Las marcas de nuestra infancia son aquellas que casi nunca pueden acceder a la conciencia. Por eso escuchamos de una persona decir éste es mi carácter, y es ahí donde podemos ver en acción las huellas mnémicas que nos produjeron un efecto muy fuerte. La posibilidad de conocer aquello que nos hace actuar es aquello que nos da la posibilidad de cambiar.
La Licenciada Marina Relkes está para escucharte. Contale tus inquietudes y recibí sus consejos enviando un correo electrónico a [email protected]