La Copa América está por empezar y hay una cosa que ya quedó clara en Viamonte: no habrá, al menos en los primeros tres partidos, una delegación de dirigentes invitados que cruce la cordillera en un avión charteado. Pasa que la experiencia del último mundial mostró cuánto mide cada impronta y por eso el run run previo fue parecido al de adolescentes exitados pensando en el viaje de egresados, asegurándose "liberados" para llegar –en lugar de a Bariloche- a tierra chilena. El verdadero peso en AFA se mide en la manga del avión y con cuántos familiares y amigos viaja, con viáticos pagos, el dirigente en cuestión.
Pero en esta nueva y desconocida era sin Grondona, las cosas parecen cambiar. Claro, antes Don Julio recibía en su despacho a tal o cual que le pasaba una listita de invitados y cuando ya no había asientos disponibles, el presidente cerraba la cuenta y le hacía llegar en sobre cerrado la cantidad asignada. Imagínense la ebullición general de la casa del fútbol sin Grondona para todos los temas cotidianos y la coyuntura general y trasládenlo a llenar un avión como si fuese el camión de los pic nic de Los Campanelli. Bastante habrá aprendido en Brasil 2014 el actual presidente de AFA con el temita de las entradas expendidas en mano en el lobby del hotel argentino, que cortó por lo sano: no hay vuelos y punto.
Es que Segura tiene una agenda muy cargada como para andar designando asientos. Es más, el viernes tiene una reunión a solas con Marcelo Tinelli. Es tan secreta, que no será en AFA ni en Ideas del Sur: se desconoce la ubicación. Obvio que el hombre más poderos del mundo televisivo no le va a pedir pasajes de garrón: más bien llevan un bacalao y lo van cortar para ver quien tiene el cuchillo más afilado. Segura se tomó en serio la posibilidad de reelección y se cortó solo con algunas jugadas captadoras de votos, como por ejemplo puentear al Tesorero y acordar con los 10 ascendidos un incremento del 20 por ciento al monto que perciben por televisación.
Es más, llega a la reunión con Tinelli con un as bajo la manga: la vicepresidencia vacante tras la renuncia de Angelici. ¿Se la va a ofrecer al Cabezón? Nooo, le va a contar que si se la diese a un hueso duro de roer como Chiqui Tapia tal vez se garantice buena parte de adhesión del Ascenso. O que si se la tira a los Federales, tal vez se dejen de reunir en el Sheraton con esas ideas locas de conocer contratos, preguntar cuánto se gasta y pedir la clave de home banking para hacer una consulta de los últimos movimientos.
La reunión del viernes es clave, es una negociación de la que puede surgir la habilitación para que Tinelli se presente como candidato. ¿Se acuerdan del punto y coma en el reglamento? Bueno, el vice de San Lorenzo no está interesado en que se modifique para tener la chance: si consigue que la mitad más un voto de los miembros del Comité Ejecutivo –donde Segura usa el suyo en caso de empate, jeje- escuche su interpretación, ya está. Ya no quiere que le computen el año al frente de marketing, sólo los tres que lleva como vice. Para abrir el reglamento y hacerle una enmienda, necesita más de los 80 por ciento de manos levantadas. Para reinterpretarlo y dejarlo como está, necesita el 51. ¿Está clara la cuenta? Por las dudas: en lugar de casi todos los votos, necesita la mitad más el de Segura que desempate.
Tal vez, quién dice, una vicepresidencia sirva para evitar una candidatura y tener una nueva visión de lo que dice el reglamento para promover otra. Y en esa tradicional manera de hacer política, todo se termine reduciendo a dos candidatos y en las urnas se verán los pingos.