La última portada del house organ de la AFA ya quedó vieja. Hizo rabiar a muchos dirigentes al punto de convertirlos en contras radicales al ascenso de Marcelo Tinelli, el omnipresente de Viamonte. Es más, respiraron aliviados cuando la negociación por más millones destinados al Fútbol Para Todos implicó freno al empresario televisivo y no tuvieron que desatar una batalla interna para hacerlo en nombre propio.
Una semana antes de que se conociese el nuevo desembolso, Luis Segura decía fuera de micrófonos que modificar el estatuto para permitir la candidatura del vice de San Lorenzo representaría "un error". Era llamativo, porque él mismo era uno de los que lo señalaba como el más indicado para ocupar el sillón de Don Julio, pero ahora cierra la postura.
Desde la revista institucional, Tinelli en primer plano asume estar "feliz" de "trabajar" en la AFA y en tres páginas plasman los logros de las nuevas redes sociales y en otras seis lo presentan como hombre fuerte del andamiaje del fútbol argentino y en dos ocasiones le suman tiempo de gestión, porque a los dos años en su cargo como vice remarcan su injerencia en la vida institucional de San Lorenzo; además de emparentarlo con Don Julio y pintarlo como elegido para tomar un timón.
La suerte, por al menos un año, está echada para el animador que tendrá que abocarse al desarrollo de comunicación, el cargo con el que Segura sorprendió a sus interlocutores del Gobierno y La Cámpora, casi más que cuando se reunió con Sergio Massa.
Los Grondonistas, Daniel Angelici y Armando Pérez, los más visibles promotores de Tinelli no dan por descartado el asunto: el estatuto se reforma en diciembre y ya comenzó el plan para definir una nueva estrategia. Primero, claro, tiene que salir publicado en el boletín oficial el aumento de 300 palos por la televisación.
En octubre de 2015, aún sin fecha, serán las elecciones en AFA y en el país, pero en el fútbol ya no le temen al signo político que vendrá: las internas ya se cocinan y Segura no tendrá un último año de mandato con el apoyo unánime que solía tener Don Julio: los que sacan cuentas e improvisan un boca de urna para la asamblea en que los dirigentes confirmarán a Segura para el próximo año, consideran que más de una docena y menos de 20 dirigentes no le darán apoyo en el cuarto oscuro. Los candidatos que asoman para el año que viene son todos con padrinos políticos fuertes: no hay otro romántico como Carlos Bilardo inspirado exclusivamente en el fútbol.
En la votación del jueves, además, se elegirán nuevos representantes de divisiones y puestos clave en el organigrama ejecutivo de AFA y un grondonista de la primera hora que tambaleaba para darle lugar a la nueva sangre continuará al frente.
Es José Lemme, el presidente de Defensa y Justicia, que seguirá a cargo de la tesorería: Matías Lammens, titular del Ciclón, era el candidato -también promocionado- a reemplazarlo, pero la nueva lectura es que sería otra herramienta de poder para Tinelli, el elegido proscripto que ve más allá del presente y piensa en la enseñanza del anillo, como consuelo para el freno que reduce su figura en la última revista de AFA a un paso en falso. Pero, sabe, todo pasa.