El piloto de Bernal ganó de punta a punta en La Plata y es el segundo campeón más joven de la categoría. Le dedicó la victoria y su primer título en el certamen a su amigo, el fallecido piloto Guido Falaschi.
Mauro Giallombardo, con Ford, se coronó como el segundo campeón más joven del Turismo Carretera al ganar de punta a punta la última final de la temporada, que se disputó en el autódromo Roberto Mouras de La Plata.
El joven piloto de Bernal registró un tiempo de 39 minutos 05 segundos 645 milésimas para recorrer 25 veces el trazado de 42.675 metros de extensión. Giallombardo dedicó la victoria y su primer título en el Turismo Carretera a su amigo, el fallecido piloto Guido Falaschi, quien perdió la vida en un trágico accidente en Balcarce. Precisamente, aquella competencia es la única victoria que ostenta la Rana Giallomabardo en el TC, donde lleva corridas, 31 finales desde que debutó en febrero de 2011.
El último podio de la temporada lo completaron Guillermo Ortelli, con Chevrolet, y Juan Manuel Silva, con Ford, quienes se clasificaron segundo y tercero, respectivamente.
El seis veces campeón de la categoría fue un protagonista activo de la final, ya que buscó sumar su séptimo título en la categoría hasta la caída de la bandera a cuadros.
Pero Giallombardo fue un hueso difícil de roer luego de aprobar con un sobresaliente todo lo hecho durante el fin de semana y darle a la hinchada de Ford su trigésimo octavo titulo en el historial de la categoría.
Definir la Copa de Oro en el Mouras le vino a flamante campeón como anillo al dedo ya que conoce este trazado como la palma de de su mano.
El piloto de 22 años, quien cuenta en su haber con un largo recorrido en el automovilismo deportivo que comenzó a transitar en 1998 cuando debutó en karting, se alzó hoy con una victoria impecable que festejó en medio de gritos y lágrimas tras cruzar la bandera a cuadros.
‘Despertame chabón, despertame‘ y ‘es una muestra de que del otro lado hay un Dios‘ son las frases que repitió en medio de los abrazos mientras recibía las primeras felicitaciones de su familia e integrantes del equipo GPG Racing que lidera el escribano Hugo Cuervo.
De la misma manera que aquel estudiante que necesita de un sobresaliente para aprobar la materia, el piloto de 22 años aprobó con 10 el máximo desafío de su corta vida deportiva y se calzó la corona del TC.
Sus detractores podrán argumentar que lo hizo a partir del maquillaje que la Comisión Directiva de la ACTC, que encabeza su presidente Oscar Aventín, le hizo al reglamento técnico de la categoría y que favoreció a Ford.
Sin embargo, Giallombardo, manejó con la experiencia propia del soldado acostumbrado a batallar y lo hizo desde el mismo viernes mismo cuando arrancó la actividad y en la primera tanda clasificatoria clavó un tiempazo que le permitió quedarse con la ‘pole‘.
Este domingo ganó su serie, la que corrió con el acelerador a fondo circunstancia que lo habilitó a largar la final desde el primer lugar, alternativa fundamental en el desarrollo posterior de la prueba.
Es que el piloto de Bernal picó en punta, aventajó a Juan Manuel Silva y encabezó el pelotón hasta la caída de la bandera a cuadros tras casi 40 minutos de carrera.
Hubo circunstancias que le hicieron más llevadera la definición y a modo de ejemplo aparece la temprana deserción de Matías Rossi (Chevrolet) tras el autazo de José Savino (Ford) en la segunda batería luego de protagonizar un leve roce con Norberto Fontana (Torino), o los abandonos de Néstor Girolami (Torino), Agustín Canapino y del propio Fontana en el tramo final de la carrera.
Pero en esta ocasión el piloto de Bernal fue puro aplomo y no perdió la calma cuando la trompa de la Chevy de Ortelli se dibujó amenazante en los espejos retrovisores de su Ford.
En el giro 25 y mientras transitaba los últimos metros de carrera, Giallombardo cerró los puños y dio rienda suelta a los festejos.
Atrás quedaron las amarguras que le provocó la trágica muerte de su amigo Falaschi en el marco de una carrera que finalmente no pudo festejar o las lágrimas derramadas en 2011 tras la carrera de Paraná cuando aceptó dejarse ganar para que su compañero de equipo Girolami pudiera ingresar a la definición del campeonato 2011 lo que al cabo le valió una sanción de la CAF.
El piloto de Bernal sumó su nombre a la lista de campeones de la categoría más emblemática del automovilismo nacional, y se metió en de lleno en la historia que se escribe desde hace 75 años.