El legendario estadista Alfredo Palacios fue elegido por el voto popular cuando contaba con tan sólo 25 años y fue el autor de dos de las leyes de protección laboral más importantes de todos los tiempos.
El barrio de La Boca, tantas veces escenario de historias épicas, se convirtió también en el lugar del que salió el primer diputado socialista de Latinoamérica: Alfredo Palacios.
En 1902, el entonces ministro del Interior, Joaquín V. González, propuso e hizo promulgar una ley que permitía sustituir los sistemas de listas plurales por otras uninominales con el objeto de ampliar la representación política de las minorías y evitar el fraude.
No se podía perder la ocasión, y por eso el Partido Socialista se propuso derrotar a los hombres fuertes de la política porteña, que se manejaban con promesas imposibles y la compra de votos, con la exposición de sus propuestas en reuniones públicas, conferencias y papeletas que repartían entre los vecinos. Pero les faltaba un candidato fuerte que liderara a sus aspirantes y sus líderes decidieron proponer al abogado Alfredo Palacios.
Esta consigna recibe un amplio apoyo popular de inmediato. Palacios era reconocido por la población, mayoritariamente obrera, del barrio de La Boca, como el único hombre capaz de poner un poco de equilibrio en la injusta situación que les tocaba vivir.
Un grupo de dieciocho personas, todas ellos integrantes del Centro Socialista que tenía como sede un viejo conventillo ubicado sobre la calle Olavarría, se acercaron al estudio de Palacios en la calle Bolívar, para convencerlo.
Si bien el abogado no dio una respuesta concreta, en agosto de 1902, la Asamblea Extraordinaria lo consagró como candidato junto a otros ocho socialistas en la primera elección partidaria, para disputar una de las veinte bancas de la cámara baja del Congreso de la Nación.
Como aspirante a diputado por la cuarta circunscripción, Palacios recorrió cada calle, casa, patio y conventillo de La Boca hablando con los vecinos, y terminó por transformar al barrio y la Vuelta de Rocha en una tribuna abierta en la que exponía sus ideales en castellano, italiano -e inclusive en xeneize (genovés)- con ayuda de un intérprete.
Finalmente, el 13 de marzo de 1904, 830 electores le otorgaron a Alfredo Lorenzo Ramón Palacios su primer período como diputado en el Congreso de la Nación.
Apenas conocido el resultado de las elecciones, el fundador del partido, Juan B. Justo, se acercó a La Boca para felicitar a Palacios con un abrazo, y ambos lideraron una manifestación de dos cuadras de largo que recorrió la calle Olavarría entonando el Himno de los Trabajadores.
Profesor de la UBA
Fue profesor de la Universidad de Buenos Aires y rector de la Universidad Nacional de La Plata, fundador de la materia de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la cual él era su titular de cátedra. Al día siguiente de producido el golpe de estado del 6 de septiembre de 1930 que derrocó al presidente Yrigoyen, Palacios renunció a su cargo de decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires que ejercía desde julio de ese año, afirmando que era “contrario a la Constitución y al espíritu democrático que le inspira, reconocer una Junta impuesta por el ejército”.
Leyes laborales que abrieron un camino
Una vez que asumió en su banca, el 12 de octubre de 1904, el flamante diputado se convirtió en autor de las dos primeras leyes de protección laboral promulgadas en el país: la de descanso dominical y la que reglamentaba el trabajo de mujeres y niños. Entre septiembre de 1904 y agosto de 1905, ambas cámaras aprobaron el proyecto del descanso semanal, que sin embargo sólo fue aplicado en la Capital Federal.
El proyecto de ley que regulaba el trabajo de mujeres y niños, pese al lobby realizado por empresarios textiles e imprenteros, que solían explotar a los más pequeños, se aprobó finalmente en 1907. El estatuto limitaba la contratación de niños a aquellos que superaran los diez años y que hubiesen recibido su instrucción obligatoria.
Asimismo, la ley contemplaba que tanto los menores de 16 años como las mujeres no podían trabajar más de ocho horas diarias con un tope de cuarenta y ocho semanales. Las mujeres, asimismo, podían conservar su trabajo por treinta días en caso de dar a luz y debía de otorgárseles la posibilidad de amamantar a sus hijos quince minutos cada dos horas sin que se le cuente ese tiempo como descanso. Sin embargo, en el año 1924, la ley fue derogada.
Embajador en Uruguay
Durante el régimen militar del dictador Eduardo Lonardi es designado embajador en Uruguay, cuando se producen los fusilamientos del ‘56, Palacios reclamó por el cese de las ejecuciones de civiles y militares y se opuso a la pena de muerte. El partido se rompe por las distintas posiciones sobre qué tipo de apoyo dar a la Revolución Libertadora. Durante esta etapa Alicia Moreau es desplazada de la dirección de La Vanguardia por Américo Ghioldi, y Palacios decide no poner la bandera a media asta ni dejar de trabajar por la muerte del dictador de Nicaragua Anastasio Somoza.