Boca es gigante y Gigante es Boca. El entrenador de la Primera de voley xeneize no nació en La Boca, pero está plenamente identificado con el barrio. Tampoco empezó jugando a su deporte en el club, pero el mundo vóley lo identifica con la azul y oro.
PORTEÑO DEL SUR habló con el actual técnico y ex voleibolista boquense, quien contó su historia. Llegó a Boca cuando tenía 19 años y, si bien tuvo años en los que siguió su carrera en Italia, siempre volvió al barrio.
Su actividad está recargada: Marcelo Gigante trabaja en la capacitación de entrenadores en la Federación Metropolitana de Voleibol. Además conduce a la Selección Sub 17 Metropolitana. El equipo se entrena tres veces a la semana en Boca. Además es entrenador y coordinador en la Primera de Boca. Y en el club Glorias Argentinas con la primera y coordinador de las inferiores.
La historia de Gigante en el voley comenzó hace casi 35 años. ‘Arranqué a jugar cuando tenía 17, en Harrods Gath & Chaves (en Barrancas de Belgrano). En 1985, a mis 19 años, pasé a Boca, que me compró para jugar en Segunda, aunque yo tenía edad de juvenil. Se formó un equipo galáctico para esa categoría con el objetivo de ascender a la máxima. En el 88/89 emigré a un equipo de Italia. Jugaba allá durante la temporada y algunos meses del año venía a Boca. El reglamento lo permitía‘, recordó. Luego sí, jugó algunos años en el club y también comenzó a ser entrenador. Hoy es reconocido en el mundo vóley como uno de los mejores.
Más adelante, el director técnico contó cómo es su relación con La Boca, un barrio muy especial para él. ‘Yo me casé con una chica de La Boca y viví unos diez años en Brandsen y Almirante Brown. Tuve más arraigo con La Boca que con el barrio en el que nací. Conocí a la gente, el lugar. Es un barrio barrio... Vivía en un edificio pero los conocía a todos y tenía muy buena relación con un montón de gente. Cada verano los encuentro en la pileta del club. Es en el barrio en el que mejor me sentí, aunque ahora me volví a casar y vivo en Liniers. Igual paso muchas horas en La Boca‘, relató.
¿Sus lugares preferidos? ‘Conozco todos los boliches, bares, pizzerías...‘, aseguró Marcelo Gigante, quien además añadió: ‘Banchero, de antes y de ahora tras la reapertura, es un lugar al que siempre vamos. Don Carlos es tradicional. Ahí frente a la cancha en Del ValleIberlucea. El nos daba de comer en la década del ochenta a todo el equipo. Es un restaurante chiquito, pero se come de diez. A IlMatterelloRistorante, sobre Martín Rodríguez, también íbamos mucho porque era de la tía de otro jugador de vóley, Daniel Castellani. El era del barrio también. El bar Roma, Augusto... Son lugares típicos en los que uno paraba. Nos movíamos con los muchachos en el radio de Suárez, Brandsen, Almirante Brown e Iberlucea. Toda esa zona. También las cantinas. Cuando era chico aún vivía en Belgrano y venía en el 152 a ver a la que era mi novia. Cada sábado el barrio era una fiesta con esas cantinas. Se llenaban de gente‘.
Y continuó: ‘Otra cuestión típica eran las veredas altas por el tema de las inundaciones. Cuando De la Rúa fue el intendente se hicieron obras que permitieron que no se inundara más. Pero en los ochenta, llovía y salíamos en bote, jaja. Son las cuestiones tradicionales de La Boca. Como cuando en el gimnasio empezaba a salir agua de abajo del piso por el tema de las napas. La gente acá camina por la calle porque es más cómodo. Es costumbre. Al que ves caminando por la calle, es de La Boca. Seguro. Lo mismo con el nombre de la calle Pinzón. Para la gente del barrio es Pinzón, con el acento en la i, no en la o. Ahí me doy cuenta si son de La Boca. Es una República, ¡cuidado!‘.
Sin dudas Marcelo Gigante es un referente xeneize. Al no haber participado en la Liga Argentina en los últimos años por decisión dirigencial, el objetivo en este 2017 para el representativo azul y oro de caballeros será el Metropolitano.