El veterano armenio desnudó algunas falencias defensivas y de absorción en el campeón, quien sigue mostrando contundencia para definir. Lo positivo es que tiene un panorama alentador para unificar o subir de peso.
Con cierto susto y por primera vez habiendo encendido una luz de alerta, "El Forastero", como se bautizó al bonaerense Jesús Cuellar (57), retuvo por 4ª vez su título mundial pluma AMB, al vencer por KOT 8 al veterano pero aún peligroso armenio Vic Darchinyan (56,900), en un combate que se llevó a cabo en el StubHub Center de Carson, California.

Una derecha en cross a la sien, que siguió a otro cross zurdo a la frente que paralizó al armenio, fue el principio del fin en el 8º, tras un lapso de inseguridad de Cuellar en las vueltas previas que dejaron dudas sobre su absorción.

Es que si bien el argentino, único campeón mundial regular que posee en estos momentos nuestro país, salió mandando en las tres primeras amparado en su mayor potencia física, a partir del 4º el europeo comenzó a calibrar su voleado zurdo, que bien desde afuera le llovía a Cuellar a la cabeza, y lo complicaba al punto de frenar su ataque y hacerlo vacilar un par de veces.

Combinado con el directo diestro el retador puso en jaque durante 4 rounds al campeón, quien hasta el final del 7º no pudo imponerse más, pese a seguir en la búsqueda desde el centro del ring con una iniciativa tibia, un poco por el respeto que se ganó el rival, y otro porque en su esquina su DT Robert García lo acobardó demasiado, tal vez con razón.

En el 5º hasta tambaleó, en clara señal de que sentía las manos de alguien que fue mosca y se destacó hasta supermosca, pero que luego jamás pudo superar el obstáculo del peso al subir de categoría, y en general sucumbió drásticamente en ellas.

No fue la excepción ayer: en el 8º, repentinamente el bonaerense lo arrinconó y derribó con dos cross que no parecieron gran cosa (sobre todo el último, que más se vio), pero que hicieron un efecto exagerado.

Darchinyan no se podía tener en pie al pararse, como ya le pasó otras veces, denunciando una fragilidad anormal en su cabeza. El árbitro Tom Taylor le dio el pase igual, y ante la primera arremetida furibunda del "Jinete del KO" la paró, decretando el KOT que abre a la vez de algunos interrogantes internos, gran panorama para su futuro

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